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El sonido de la muerte Por Fernando Pereyra
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Paula Polacchi: Lo que sabía era que necesitaba algo distinto de lo que reconocemos como "música de terror". Lo que hay es muy grandilocuente, muy sinfónico, y la película tiene que ver más con lo cotidiano. Y los personajes son bastante jóvenes. Necesitaba algo contundente, extraño, y tenía ganas de que fuera original. Buscamos el mismo efecto que los soundtracks de películas de terror, pero con otros sonidos. En la película la música es sumamente discreta. Enrarece el clima de muchas escenas pero no evoluciona ni se complementa dramáticamente con la historia, lo cual provoca un efecto de distanciamiento y de mucha ambigüedad. Como en los títulos de apertura, dónde una serie de imágenes muy sangrientas van acompañadas por un tema de rock que no les aporta un sentido específico. ¿Por qué? |
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P: La de
los títulos principales era una secuencia difícil en cuanto a la música a
elegir, y de todas las que tenía a mi disposición preferí dejar las mas
sugerentes de Rodrigo para la película en sí.
Utilicé un tema de El
Popinauta, una de las bandas invitadas, que se llama “Numero diez”. Tiene
una base de guitarra fuerte y densa, en tonos menores que me encantan, y no
tiene letra. Era muy importante empezar la película con algo heavy, para
preparar al publico, ya que la primer secuencia de Baño de Sangre es
bastante light para el género. Y este tema, aunque no está en sincro con los
impactos, efectos y cortes de los títulos, sugiere algo serio y pesado. Si la música
acompañaba mejor y los ruidos marcaban las diferentes imágenes, iba a quedar
demasiado presente, cuando lo que estás viendo es el final de la película,
pero a la manera de un trailer. Considerando que en Baño de Sangre Paula tuvo a su cargo la producción, el guión, la fotografía y la edición... ¡prácticamente todo! ¿Cómo se desarrolló el trabajo director/compositor? ¿Qué tan flexibles o rígidas fueron las pautas creativas en lo que respecta a los materiales musicales? P: A Rodrigo me lo presentó Sol de Leon (Erica en la película), y me dijo que tenía muchas ganas de participar (requisito fundamental en una película sin presupuesto), y que hacía música 24 horas por día. Lo invite a casa, vio escenas sueltas editadas y el resto se las conté. Le expliqué que necesitaba distintos climas, que había secuencias mas rápidas y otras de suspenso. Lo único que le pedí fue que tuviera una coherencia con los sonidos en general y la instrumentación, que no pareciera música compuesta por gente distinta, sino variada pero reconocible como de un mismo autor. El nunca había hecho música para películas y acepto el desafío. Para mi sorpresa y alegría, volvió a la semana con 2 CDs llenos de temas. Y los usé todos. Rodrigo Acosta Villa Abrille: Paula confió en mi creatividad, dejándome en libertad para realizar la composición... Fue una muy buena experiencia y todo un desafío. La paleta instrumental de la banda sonora está dominada por timbres electrónicos, pero evidentemente no era la única opción posible. ¿Qué ventajas ofrecía este médium en comparación con otros, por ejemplo música de cámara, instrumento solista o bien un ensamble de instrumentos exóticos o no convencionales? R: Aunque en la banda sonora también hay algunos tracks que fueron grabados con anterioridad y con instrumentos acústicos, recurrí a este medio porque tiene propiedades y performances auditivas de alta fidelidad sonora que a mi me gusta utilizar. Además, y en comparación con otros estilos, este es uno de los mas relevantes de la actualidad. La mayoría de los materiales musicales son loops, bases rítmicas y "colchones" de estructuras verticales complejas (acordes en un sentido no triádico, clusters) pero hay muy pocas melodías. ¿Por qué? R: Por que me pareció el estilo mas conveniente para la película, ya que acompañaba muy bien las fuertes emociones del guión. ¿Planeaste algún tipo de edición discográfica con la música de la película? R: Si, esto forma parte de un proyecto actual al que se le adjuntan otros temas de mi producción. Además de la música incidental, la banda sonora incluye también varias canciones. Me llamó la atención la forma en que algunas son utilizadas, un poco a la manera de las comedias o las películas románticas. De hecho, hay una secuencia montada directamente como un video clip... ¿Cómo surge esta idea? P: Elena Roger y Ruben Roberts son dos cantantes a quienes admiro desde que los conocí. Filme varias de sus presentaciones en teatro y conciertos, y el tema de Seymour formaba parte de su repertorio. Lo único que tenían que hacer era decir que si, y grabarlo en el estudio. Esa misma grabación se utilizó como escena en la película, en la primera mitad del clip, y en cuanto al guión tiene relación con el personaje de la fotógrafa y del protagonista, y sus respectivos trabajos. Sale de contexto en cuanto al estilo y lo visual, pero es un recurso muy lindo para contar como estaba la relación de los tres protagonistas hasta ese momento y como habían cambiado sus vidas. Tiene que ver también con una decisión estética y con el aprovechamiento de recursos variados a la hora de hacer una película. En Baño de Sangre, la calidad de actores como Sol permitió crear secuencias donde elementos estéticamente bellos se combinan con el horror. La excelente interpretación del tema final, "New York New York", se contrapone a la crudeza de las imágenes de una manera sutil, creando una sensación de rechazo y fascinación frente al personaje y sus acciones, y esto es lo que se lleva el público al final de la película. Con respecto a las otras canciones, las de las bandas invitadas Chayma y El Popinauta, su sonido y las letras sirvieron para colorear al personaje de Clelia, la más under de todos, y como forma de reconocer el lugar del edificio en que nos encontramos cada vez que algún personaje pasa cerca de su puerta. Tienen una función secundaria estrictamente narrativa. Más allá de la música propiamente dicha, el diseño sonoro del film está muy elaborado, en el sentido de que los sonidos se superponen, se funden, se enmascaran y se relevan unos a otros constantemente, esfumando los límites entre diálogos, ruidos, efectos y música. ¿Qué podrías decirnos acerca de esto? P: Tiene que ver con una idea de diseño sonoro en general, de construir la película como un elemento musical del comienzo al fin. Los ruidos son pocos si nos ponemos a pensar en todos lo sonidos que componen los ambientes de un film. Un ejemplo son los pasos de los personajes, elemento básico a la hora de hacer el foley*. En Baño de Sangre solamente se colocaron pasos para apoyar determinadas músicas, y se sonorizó todo aquello que fuera importante o que quedaba muy raro si no hacía ruido. Si cerrás los ojos, funciona por momentos como una sola canción: reconocés momentos, espacios, estados de animo, climas, que es lo fundamental. Trate de no usarlo como un recurso para cubrir silencios, sino para complementar las situaciones en función de los personajes y de lo que se estaba diciendo en cada momento. Paula, Rodrigo, gracias por su tiempo; les deseamos suerte con la película. ¿Hay algo más que les gustaría agregar? R: Agradecer a todos y en especial a Paula, quien confió en mi talento y que me dio la oportunidad de formar parte en este importante proyecto.
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Cinematracks es una página creada y preparada por Fernando Pereyra y Alejandro Sardu-Hevia. Rogamos citar la fuente en caso de reproducir parte del material. |
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