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La Novia Regresa Por Jorge Luis Viera
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Dos ediciones
discográficas:
The Bride |
El resultado es popularmente
conocido: Byron y Shelley abandonaron el intento, Polidori escribiría una
inquietante historia titulada El Vampiro y Mary Godwin crearía para la
posteridad su novela Frankenstein ó el Moderno Prometeo, publicada
finalmente con el nombre de Mary Shelley luego de su casamiento con el citado
poeta. En ella, la autora uniría el mito
de Prometeo -quien robó el fuego de los dioses para dárselo a los
hombres y fue castigado por ello- con la leyenda hebrea de El Golem -un
muñeco de barro animado mediante fórmulas cabalísticas- todo ello narrado a
través de la historia del Dr. Víctor
Frankenstein, quien desafía los límites de la ciencia al crear vida. El éxito de la novela motivó ese mismo año (1823) una adaptación teatral y en 1910 (a sólo quince años de la creación del cinematógrafo) el corto Frankenstein producido por la compañía Edison y dirigido por J. Searle Dawley. A partir de allí, la vigencia de la historia es indiscutible y las versiones cinematográficas diversas. |
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Vamos
a detenemos necesariamente en la que James Whale dirigiese para la Universal
en 1931, la cual instauró una imagen definitiva para el monstruo en el
imaginario popular, así como otros elementos: la parafernalia electrónica, el
ayudante jorobado de Víctor llamado Igor, los aldeanos persiguiendo al
monstruo con antorchas y -fundamentalmente- que éste tuviese el cerebro deforme
de un criminal, hechos todos que no pertenecían al imaginario particular de
Mary Shelley en su novela. También
debemos consignar que este film, cómo el Drácula de Tod Browning
del mismo año, carecen de una partitura original que las complemente. Pero, a
no desesperar. La justicia llega tarde, pero finalmente llega. Las
cosas cambiarían al filmarse la secuela que también dirigió Whale, uno de los
mejores films de terror de la historia del cine y que además tiene una
extraordinaria partitura cinematográfica. Nos referimos obviamente a La
Novia de Frankenstein (Bride Of Frankenstein) de 1935. Sin
dudas fue la partitura de Lilom (Fritz Lang, 1934) el trampolín que
precipitó el encuentro entre estos dos creadores, el compositor Franz Waxman (Objective
Burma!, Demetrius and the Gladiators, Rear Window, Taras Bulba, Prince
Valiant ) y el director Whale. Este hecho permitió que Waxman llevara a
cabo una de sus mejores creaciones y que ése trabajo enalteciera aún más la
película hasta convertirla, como decíamos más arriba, en uno de los pilares
de la fantasía y el terror moderno. Hablar
de Franz Waxman implica referirse a un compositor con una clara formación clásica
que revisó a su manera el sinfonismo y post–romanticismo alemán y también
desarrolló (como hicieran otros profesionales de la música del cine) las ideas
de Richard Strauss y otros importantes maestros como Serguei Prokofiev y Dimitri
Shostakovitch, éste último su dilecto amigo personal. Continuando
con la edición discográfica, no podemos sino ponderar la versión de esta
banda sonora que puede conseguirse por el sello Silva Screen Records
interpretado por The Westminster Philharmonic Orchestra que, conducida por
Kenneth Alwyn, respeta (excepto en un tema) la orquestación de Clifford Vaughan
para la música del film y viene acompañada de un completísimo booklet, conteniendo además una interesante suite de su música
para The
Invisible Ray, película
también protagonizada por Boris Karloff en la década del treinta. Ya
en el Main Title encontramos
(como era costumbre en la época) la
génesis de lo que vendrá, ya que se exponen allí tres temas que irán
apareciendo alternativamente en el desarrollo de la trama. A saber: El tema de La
Criatura, el de La Novia en cuestión y, finalmente, el del Dr.
Pretorius (quien induce al Dr. Frankenstein para que continúe con sus
experimentos). El primero amenazante, el segundo suave y fantasmagórico y el
tercero decididamente maquiavélico, pero los
tres muy fáciles de retener e incorporar para el oyente. El
Prologue contiene dos segmentos bien diferenciados, Primero el suave Minueto
(que corresponde a la escena en la cual Mary Shelley comienza la narración que
continúa su novela ante un interesado Lord Byron) y el fragmento denominado Storm,
que no es sino un recuento musical/visual del primer film donde los motivos se
entremezclan elegantemente. Le sigue Monster Entrance, donde la presencia
de las cuerdas indica la resurrección de La Criatura
(que de paso asesina a un pobre aldeano) y la Processional March,
tan solemne como potente y propia del estilo de este gran compositor. En
Pretorius Entrance y You will need a Coat regresa nuevamente al
tema de Pretorius, para luego
permitirse un momento de comedia describiendo las pequeñas creaciones de éste
en el tema Bottle Secuence. Por su parte, Female Monster Music
desarrolla como era previsible el Tema de La Novia, pero esta vez para
convencer –junto con Pretorius– al Dr. Frankenstein
para que cree vida nuevamente. No
obstante estas minuciosas descripciones hay dos temas que fueron, son y serán
los más reconocidos de esta banda sonora, Dance Macabre -una reelaboración
de los temas de Pretorius
y La Novia- y The Creation,
un poema sinfónico que reúne estos dos temas con el de La Criatura, entrelazándolos
inteligentemente hasta finalizar parodiando a la conocida Marcha Nupcial
de Félix Mendelshon. The
Tower explodes and Finale
es obviamente el tema que acompaña a la destrucción del laboratorio y a aquel
obligado final feliz que la película debió tener para “complacer al público”
(o más bien a los productores). En suma, una creación inolvidable (tanto
musical como visualmente hablando) que siempre valdrá la pena recordar. Distinto
es el caso de ese gran referente de la música de cine en nuestros días como es
Maurice Jarré (Lawrence Of Arabia, Gorillas in the Mist, El Cóndor, The
Mosquito Coast e Is Paris
Burning?, entre otras) a quien se le asignó la composición de una nueva
–y visiblemente menor- versión de La Novia (cuyo título precisamente
es The Bride) dirigida por Franc Roddam en 1985. Esta
banda sonora resultó toda una sorpresa para los seguidores del compositor ya
que, durante la década del ochenta, Jarré se había volcado –con poca
fortuna– a componer utilizando sintetizadores. En este contexto, The Bride
significó un volver a las fuentes muy celebrado por los aficionados ya que esta
partitura fue compuesta para una gran formación orquestal (en este caso The
Royal Philharmonic Orchestra ). En su momento dicho trabajo pudo ser apreciado
únicamente en LP, pero ahora es editado por primera vez en CD –por el Varese
Sarabande CD Club- en una
tirada que, lamentablemente no supera los mil ejemplares. The
Bride,
el primer tema, contiene el habitual motivo que en este caso está relacionado
con Eva (nuevo nombre para la creación del Dr. Frankenstein ).
Es bello y triste al mismo tiempo e incluye la interpretación del Ondes
Martenot a cargo de Cynthia Millar, acaso haciéndose cargo de un deseo
incumplido de Franz Waxman que quiso incluir este instrumento en su partitura de
1985. También
son importantes los temas Rinaldo –música circense relacionada con un
personaje enano– y Frankenstein
–asignado al Dr. (que aquí se llama Charles, en lugar de Víctor como en la
novela o Henry como en las películas de Whale) y por supuesto se trata de un
motivo que refleja su obsesión científica. Ambos temas, bien vale aclararlo,
han sido intercambiados sin motivo en la edición en CD. Como sucediera con su
antecesor, el compositor francés se vale de estos tres motivos para desarrollar
un muy buen trabajo. Así
desfilan In the Woods, un tema que comunica profunda tristeza hasta
convertirse en el clásico motivo incidental para un film de terror, el
siniestro The Jewels , Bela, con un suave aire heroico y
fundamentalmente Frankenstein’s Punishment, en donde todo el dramatismo
de la historia estalla, feroz; aquí el compositor también evoca sonoridades
que bien podrían pertenecer al trabajo de Waxman. Finalmente, Together,
que no fue incluido en el film, es un oportuno desarrollo del tema principal y
un muy digno cierre del álbum. Gótico, trágico y romántico. La sugestión que el Dr. Frankenstein y su criatura han ejercido sobre los cineastas de todas las épocas está lejos de terminar. Habrá sin duda, más y –tal vez– mejores lecturas del mito. Y junto con ellas regresará La Novia y, como en un cortejo, vendrán también los nuevos valores en la composición de Bandas Sonoras. Para deleite de todos nosotros, que así sea. |
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