La Novia Regresa
(Acerca de The Bride of Frankenstein y The Bride)


Alguien dijo alguna vez que "no es bueno que el hombre esté solo". ¿Y los mosntruos qué, eh? Dos miradas distintas, la de dos grandes compositores del cine como Franz Waxman y Maurice Jarre, a la hora de narrar musicalmente la historia de La Criatura y su... "media naranja". 

Por Jorge Luis Viera

 

Dos ediciones discográficas:



The Bride of Frankenstein
Franz Waxman. 
Silva Screen. Film CD 135.
 The Westminster Philharmonic Orchestra conducida por Kenneth Alwyn.
 Ed: 1993. Dur: 46.31.
 Calif: CCCCC.

The Bride
Maurice Jarre
Varese Sarabande CD Club.
VCL 07021013.
The Royal Philharmonic Orchestra conducida por el autor. Ondes Martenot: Cynthia Millar. Ed: 2002. Dur: 30'59.
 Calif: CCCC.


Cuenta la leyenda que Villa Diodati fue una de las propiedades de Lord Byron junto al lago Leman en Ginebra. Nos encontramos en junio de 1816 y allí tendrá lugar el encuentro del propio Byron con Claire Clermont, su amante, el poeta Percy Shelley y su pareja Mary Godwin -hermanastra de Claire- y su secretario y a la vez médico personal John William Polidori. ¿El motivo?. Vacacionar recopilando historias alemanas de fantasmas (cada uno es libre de usar su tiempo como le da la gana), lo que devendrá en una competencia (ya histórica) entre anfitrión e invitados sobre quien será capaz de escribir -durante ésa noche- la historia más terrorífica.

 El resultado es popularmente conocido: Byron y Shelley abandonaron el intento, Polidori escribiría una inquietante historia titulada El Vampiro y Mary Godwin crearía para la posteridad su novela Frankenstein ó el Moderno Prometeo, publicada finalmente con el nombre de Mary Shelley luego de su casamiento con el citado poeta.

En ella, la autora uniría el mito de Prometeo -quien robó el fuego de los dioses para dárselo a los hombres y fue castigado por ello- con la leyenda hebrea de El Golem -un muñeco de barro animado mediante fórmulas cabalísticas- todo ello narrado a través de la historia del  Dr. Víctor Frankenstein, quien desafía los límites de la ciencia al crear vida.

El éxito de la novela motivó ese mismo año (1823) una adaptación teatral y en 1910 (a sólo quince años de la creación del cinematógrafo) el corto Frankenstein producido por la compañía Edison y dirigido por J. Searle Dawley. A partir de allí, la vigencia de la historia es indiscutible y las versiones cinematográficas diversas.

Vamos a detenemos necesariamente en la que James Whale dirigiese para la Universal en 1931, la cual instauró una imagen definitiva para el monstruo en el imaginario popular, así como otros elementos: la parafernalia electrónica, el ayudante jorobado de Víctor llamado Igor, los aldeanos persiguiendo al monstruo con antorchas y -fundamentalmente- que éste tuviese el cerebro deforme de un criminal, hechos todos que no pertenecían al imaginario particular de Mary Shelley en su novela.

También debemos consignar que este film, cómo el Drácula de Tod Browning del mismo año, carecen de una partitura original que las complemente. Pero, a no desesperar. La justicia llega tarde, pero finalmente llega.

Las cosas cambiarían al filmarse la secuela que también dirigió Whale, uno de los mejores films de terror de la historia del cine y que además tiene una extraordinaria partitura cinematográfica. Nos referimos obviamente a La Novia de Frankenstein (Bride Of Frankenstein) de 1935.

Sin dudas fue la partitura de Lilom (Fritz Lang, 1934) el trampolín que precipitó el encuentro entre estos dos creadores, el compositor Franz Waxman (Objective Burma!, Demetrius and the Gladiators, Rear Window, Taras Bulba, Prince Valiant ) y el director Whale. Este hecho permitió que Waxman llevara a cabo una de sus mejores creaciones y que ése trabajo enalteciera aún más la película hasta convertirla, como decíamos más arriba, en uno de los pilares de la fantasía y el terror moderno.

Hablar de Franz Waxman implica referirse a un compositor con una clara formación clásica que revisó a su manera el sinfonismo y post–romanticismo alemán y también desarrolló (como hicieran otros profesionales de la música del cine) las ideas de Richard Strauss y otros importantes maestros como Serguei Prokofiev y Dimitri Shostakovitch, éste último su dilecto amigo personal.

Continuando con la edición discográfica, no podemos sino ponderar la versión de esta banda sonora que puede conseguirse por el sello Silva Screen Records interpretado por The Westminster Philharmonic Orchestra que, conducida por Kenneth Alwyn, respeta (excepto en un tema) la orquestación de Clifford Vaughan para la música del film y viene acompañada de un completísimo booklet,  conteniendo además una interesante suite de su música para The Invisible Ray, película también protagonizada por Boris Karloff en la década del treinta.

Ya en el Main Title  encontramos (como era costumbre en la época)  la génesis de lo que vendrá, ya que se exponen allí tres temas que irán apareciendo alternativamente en el desarrollo de la trama. A saber: El tema de La Criatura, el de La Novia en cuestión y, finalmente, el del Dr. Pretorius (quien induce al Dr. Frankenstein para que continúe con sus experimentos). El primero amenazante, el segundo suave y fantasmagórico y el tercero decididamente maquiavélico, pero los tres muy fáciles de retener e incorporar para el oyente.

El Prologue contiene dos segmentos bien diferenciados, Primero el suave Minueto (que corresponde a la escena en la cual Mary Shelley comienza la narración que continúa su novela ante un interesado Lord Byron) y el fragmento denominado Storm, que no es sino un recuento musical/visual del primer film donde los motivos se entremezclan elegantemente. Le sigue Monster Entrance, donde la presencia de las cuerdas indica la resurrección de La Criatura  (que de paso asesina a un pobre aldeano) y la Processional March, tan solemne como potente y propia del estilo de este gran compositor.

En Pretorius Entrance y You will need a Coat regresa nuevamente al tema de Pretorius,  para luego permitirse un momento de comedia describiendo las pequeñas creaciones de éste en el tema Bottle Secuence. Por su parte, Female Monster Music desarrolla como era previsible el Tema de La Novia, pero esta vez para convencer –junto con Pretorius– al Dr. Frankenstein para que cree vida nuevamente.

No obstante estas minuciosas descripciones hay dos temas que fueron, son y serán los más reconocidos de esta banda sonora, Dance Macabre -una reelaboración de los temas de Pretorius y La Novia-  y The Creation, un poema sinfónico que reúne estos dos temas con el de La Criatura, entrelazándolos inteligentemente hasta finalizar parodiando a la conocida Marcha Nupcial de Félix Mendelshon. 

The Tower explodes and Finale es obviamente el tema que acompaña a la destrucción del laboratorio y a aquel obligado final feliz que la película debió tener para “complacer al público” (o más bien a los productores). En suma, una creación inolvidable (tanto musical como visualmente hablando) que siempre valdrá la pena recordar.

Distinto es el caso de ese gran referente de la música de cine en nuestros días como es Maurice Jarré (Lawrence Of Arabia, Gorillas in the Mist, El Cóndor, The Mosquito Coast  e Is Paris Burning?, entre otras) a quien se le asignó la composición de una nueva –y visiblemente menor- versión de La Novia (cuyo título precisamente es The Bride) dirigida por Franc Roddam en 1985.

Esta banda sonora resultó toda una sorpresa para los seguidores del compositor ya que, durante la década del ochenta, Jarré se había volcado –con poca fortuna– a componer utilizando sintetizadores. En este contexto, The Bride significó un volver a las fuentes muy celebrado por los aficionados ya que esta partitura fue compuesta para una gran formación orquestal (en este caso The Royal Philharmonic Orchestra ). En su momento dicho trabajo pudo ser apreciado únicamente en LP,  pero ahora es editado por primera vez en CD –por el Varese Sarabande CD  Club- en una tirada que, lamentablemente no supera los mil ejemplares.

The Bride, el primer tema, contiene el habitual motivo que en este caso está relacionado con Eva (nuevo nombre para la creación del Dr. Frankenstein ).  Es bello y triste al mismo tiempo e incluye la interpretación del Ondes Martenot a cargo de Cynthia Millar, acaso haciéndose cargo de un deseo incumplido de Franz Waxman que quiso incluir este instrumento en su partitura de 1985.

También son importantes los temas Rinaldo –música circense relacionada con un personaje enano– y Frankenstein –asignado al Dr. (que aquí se llama Charles, en lugar de Víctor como en la novela o Henry como en las películas de Whale) y por supuesto se trata de un motivo que refleja su obsesión científica. Ambos temas, bien vale aclararlo, han sido intercambiados sin motivo en la edición en CD. Como sucediera con su antecesor, el compositor francés se vale de estos tres motivos para desarrollar un muy buen trabajo.

Así desfilan In the Woods, un tema que comunica profunda tristeza hasta convertirse en el clásico motivo incidental para un film de terror, el siniestro The Jewels , Bela, con un suave aire heroico y fundamentalmente Frankenstein’s Punishment, en donde todo el dramatismo de la historia estalla, feroz; aquí el compositor también evoca sonoridades que bien podrían pertenecer al trabajo de Waxman. Finalmente, Together, que no fue incluido en el film, es un oportuno desarrollo del tema principal y un muy digno cierre del álbum.

Gótico, trágico y romántico. La sugestión que el Dr. Frankenstein y su criatura han ejercido sobre los cineastas de todas las épocas está lejos de terminar. Habrá sin duda, más y –tal vez– mejores lecturas del mito. Y junto con ellas regresará  La Novia y, como en un cortejo, vendrán también los nuevos valores en la composición de Bandas Sonoras. Para deleite de todos nosotros, que así sea.

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