LEGEND:
Historia de un score legendario

Por Iordan R. Stoitchkov

 





 

Antes de Thelma & Louis, antes de 1492: La Conquista del Paraíso, y mucho antes de Gladiator o de Hannibal, el galardonado director Ridley Scott tuvo bajo su lupa de realizador a una película fuera de lo ordinario. Una historia sobre el bien y el mal, sobre la luz y la oscuridad. Una historia de amor. Para ser exactos, un cuento de hadas. Esa fantástica aventura se llamó Legend.

En realidad, la visión primaria de Scott fue llevar a la pantalla grande una adaptación de la clásica historia de Tristán e Isolda. No obstante, las investigaciones sobre la aceptación que podría llegar a tener por parte del público ese clásico, causaron que el director cambiara de idea. En su lugar, optó por un guión original, escrito por William Hjortsberg. En el mismo se encontraban desde buenos duendes y hadas, hasta asquerosos gnomos y orcos. Una de las claves centrales de este cuento encantado eran los unicornios blancos, seres mágicos que poseían el poder de destruir al omnipotente mal.

En el año 1985, dos grandes compañías cinematográficas juntaron sus esfuerzos para producir la espectacular película. 20th Century Fox tendría los derechos de distribución para Europa y Universal lo haría en los Estados Unidos. Curiosamente, esa división en la realización cinematográfica de Legend traería consecuencias desfavorables para varios de los distintos artistas que la acompañaron.

Desde un principio, los productores concibieron a Legend como una película destinada a captar el público joven. Los papeles principales recayeron en dos actores recién surgidos: el por aquél entonces jovencísimo Tom Cruise y la bella Mia Sara, como los inocentes amantes Jack y Lili. El flamante actor Robert Picardo se ocupó de personificar a una vil bruja de pantano, más fea que la misma muerte. Por su parte, el pequeño y talentoso David Bennent interpretó al elfo Gump, con su voz doblada en post-producción. Finalmente, el encargado de darle vida al malvado Señor de las Tinieblas fue Tim Curry, quien ya tenía experiencia en su carrera con los más bizarros personajes, y quien estuvo magnífico y totalmente irreconocible en este papel.

Como es sabido, Ridley Scott tuvo sus orígenes en el campo de la dirección de comerciales. Su particular visión se puede apreciar en las imágenes grabadas con cámara lenta, las extensas tomas con impactos de color y, especialmente, las mezclas de luz y sombra, combinadas de manera muy creativa. Estas características únicas, indudablemente convierten a Scott no sólo en uno de los mejores directores de nuestro tiempo, sino también en uno de los pocos realizadores con un estilo personal.

Luego de un largo período de filmación y post-producción, el resultado obtenido con Legend fue una impactante cinta de casi 3 horas, con un relato sorprendentemente bien narrado y con fantásticos decorados y vestuarios.

Otro de los grandes aportes a la película Legend, fue la música original de Jerry Goldsmith. A la hora de tener que seleccionar el compositor que le daría homogeneidad a los místicos personajes y lugares, Ridley Scott optó por quién ya había colaborado con él anteriormente, durante el año 1979, en la aclamada película Alien.

Jerry Goldsmith quedó realmente impresionado con Legend. A lo largo de tres meses, el maestro creó una de sus obras más geniales y versátiles. Desde hace mucho tiempo, el score original de esta película es considerado, por su interminable grupo de fanáticos, como la mejor banda de sonido de toda la carrera del compositor. Seguramente ha habido más de una partitura de Goldsmith que merezca semejante título, pero lo que convierte a Legend en algo único entre el resto es el misticismo que la rodea.

Este misticismo se debe principalmente a dos motivos. Primero, porque la música original de Legend fue compuesta en lo que se considera como el período más creativo de Jerry Goldsmith. El estilo que el autor supo desarrollar en esta obra consta de una forma de composición extremadamente detallista. Una combinación entre la gran orquesta sinfónica y  los más extraños sonidos hechos por sintetizador, todo esto ampliado con coro mixto, brindándole a la textura musical un aspecto único y original al que Goldsmith no volvió en ninguno de sus trabajos posteriores. Es cierto que algunos pocos de sus otros scores posen cierta reminiscencia en estructura, como en el caso de The Secret of NIMH (1982) o Lionheart (1987). Pero de todas formas queda en evidencia que la música original de Legend es y sigue siendo única en su especie.

El segundo motivo, quizás el más importante, tiene que ver con lo comentado párrafos antes. Las primeras proyecciones de la película mostraron que el público se perdía entre las escenas de ensueño y la larga trama. En un intento comercial de ofrecerle al público joven un producto más accesible, la Universal decidió cortar la cinta a una duración de solo 95 minutos. Pero, además. le echó el ojo a otra cosa que consideraron negativa: la música de Jerry Goldsmith era demasiado extraña, decían. Bajo ese argumento, el score de Goldsmith fue sustituido por la música electrónica del grupo Tangerine Dream y por canciones pop de Bryan Ferry.

El director Ridley Scott no pudo, o no supo, defender a su propia creación. Al final, increíblemente, la versión que se había estrenado en Europa, lo hizo con la música del norteamericano Jerry Goldsmith, y la versión vista en los Estados Unidos, con la banda sonora del grupo de origen alemán Tangerine Dream. Para Goldsmith, ese fue un duro golpe a su profesionalismo. Recordemos que un incidente parecido ya había ocurrido con Alien, donde una considerable cantidad de la música original fue reemplazada por obras clásicas, como por ejemplo la Sinfonía N°2 de Howard Hanson. El rechazo de su partitura para Legend desembocó en una enemistad entre el director y el compositor, y los dos no volvieron a trabajar juntos.

El objetivo del presente artículo no es comparar las dos versiones de esta conocida banda de sonido. Las películas y los compositores de Hollywood se han visto envueltos con partituras rechazadas en mucho más que una simple ocasión. Lo que importa destacar aquí es que se trata de uno de los scores más reconocidos en materia de calidad para este género cinematográfico y que, gracias a las circunstancias mencionadas, se convirtió en un disco de culto para muchos amantes de la música de cine.

Hubo cuatro ediciones de esta banda sonora de Jerry Golodsmith. La primera de ellas en 1986, perteneciente al sello Up Art, incluía 10 temas. Al año siguiente, el sello Victor lanzó para el mercado japonés una versión idéntica en cantidad de tracks. Pero en 1995 el sello europeo Silva Screen haría las delicias de los aficionados con “Legend, the Jerry Goldsmith Score”, que con un total de 14 cortes y csai 71 minutos incluía alrededor de 20 minutos de material adicional y previamente inédito. En 2002, coincidiendo con el estreno de una versión especial de la película, Silva volvió a lanzar esta misma edición, disponible también para el mercado americano, aunque con un nuevo y cautivante diseño y con sonido re-masterizado. De esta última (Silva Screen 1138) hablaremos aquí.

La partitura comienza con “Main Title / The Goblins”, que desde las primeras notas nos transporta de manera sutil y etérea al mágico mundo de Legend. En la segunda parte, Goldsmith introduce el tema de los gnomos, una de las composiciones más extravagantes de su invención, que se caracteriza por su irregular base rítmica, donde la orquesta (The National Philharmonic) es acompañada por raros sonidos electrónicos.

En “The Unicorns” podemos disfrutar de varios motivos principales. Los mismos son: el tema de amor entre Jack y Lili, llevado elegantemente por las cuerdas y un solo de flauta; el amenazador tema de los gnomos, en distintas variaciones; y el tema de los mágicos unicornios, interpretado majestuosamente por el coro.

“The Freezing” musicaliza la escena en la que Jack trata de recuperar el anillo de Lili del fondo del lago y es atrapado en el hielo por una repentina tormenta de nieve. Esta melodía se caracteriza por ser una de las más dramáticas del álbum, donde toda la orquesta sinfónica y el coro se mezclan en una grandiosa interpretación, de vez en cuando acentuada por agresivos toques electrónicos.

El track “Forgive Me” empieza con una técnica conocida del compositor, un pasaje rítmico, pero suave, interpretado por las cuerdas en registros altos, acompañadas por percusión y teclados. Al ir avanzando, esta melodía se vuelve mucho más sombría en esencia y, de una manera genial, expresa con música conceptos tan emotivos como la tentación, el pecado, el olvido y la redención.

En “The Armour”, Goldsmith desarrolla un nuevo motivo para Jack, basado en el tema de amor, pero mucho más épico, interpretado por las trompetas y los cornos. Este motivo representa ya no tanto al amante, sino al héroe, que emprende la peligrosa aventura de rescatar a su princesa de las fuerzas del mal que la secuestraron.

Posiblemente el tema más impactante y efectivo de toda la banda de sonido sea “The Dress Waltz”. Éste arranca de una manera sugestiva, en tiempo de waltz, con el coro entonando suavemente sobre acompañamientos de cuerdas, maderas y bronces. Pocos compases después, la melodía empieza a subir, tanto en intensidad como en tiempo, hasta llegar paulatinamente a un espectacular desarrollo. El mismo termina convirtiéndose de un romántico motivo a un feroz waltz. La orquestación de este tema es tan meticulosa y detallista, que lo sitúa entre una de las mejores creaciones de todo el vasto repertorio del compositor.

El mal cobra vida en “Darkness Falls”, uno de los temas más largos del disco, donde destacan los acordes en escala menor, entre los instrumentos de toda la orquesta. Aquí, de una manera fenomenal, la música de Jerry Goldsmith logra subrayar el sabor agridulce de la terrible seducción de la maldad, que ofrece todo, pero también pide todo a cambio. Para el Señor de las Tinieblas, el compositor ha concebido un tema siniestro y oscuro, optando por el opaco sonido de un oboe, como su elemento central. En una escena como sacada de las infernales páginas de Dante, el Señor de las Tinieblas tienta a Lili para que mate a uno de los unicornios. Jack llega al rescate de su amada, seguido por sus amigos y los feroces pasajes de acción de Goldsmith. La música se vuelve eufórica, con acentuados crescendos de orquesta y coro, mientras el bien y el mal se enfrentan en su terrible batalla final.

Una vez más, la luz ha triunfado sobre la oscuridad y la paz ha sido restaurada. Los protagonistas vuelven al bosque encantado, junto a las alegres notas de Jerry Goldsmith. Para el final feliz, el compositor ha esbozado una sublime rendición del tema de amor, muy romántico y grandioso, que cierra satisfactoriamente a esta memorable partitura.

La banda de sonido de Legend, también posee varias canciones cortas, con música de Jerry Goldsmith y letra de John Bettis, basada en el guión original. Ellas son: “My True Love’s Eyes”, “Living River”, “Bumps & Hollows” y “Sing the Wee”. Las canciones son interpretadas por la propia Mia Sara y el coro mixto. Las mismas son intercaladas de manera muy eficaz entre el resto del score instrumental y forman un conjunto homogéneo, pocas veces escuchado en la música de cine contemporánea. De hecho, estas canciones complementan a la partitura instrumental, forman parte integrante de la trama y son otra idea más que el compositor no volvería a usar en otras de sus obras, al menos hasta el día de hoy.

Un legendario score, en la legendaria carrera, de un legendario compositor

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