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Fernando Pereyra:
Si algo caracteriza a esta edición de los
premios Oscar es la reivindicación de lo norteamericano. Y no hay
otro compositor que represente mejor ese espíritu que John Williams.
Tal es así que este año la Academia lo eligió para dirigir la
orquesta durante la ceremonia de premiación, reemplazando a la
tradicional figura de Bill Conti. Su trabajo para la Artificial
Intelligence es especialmente bello, íntimo y emotivo, en tanto
que con Harry Portter and the Sorcerer's Stone regresó al
estilo espectacular de sus mejores épocas. Sin embargo, ninguna de
las dos películas pisa fuerte en otras categorías importantes, y la
doble nominación le restará votos.
Aunque posee momentos de gran belleza, el
trabajo de James Horner para A beautiful mind es quizá
demasiado funcional y discreto, amén de que presenta notables
similitudes con trabajos previos del compositor, como Bicentennial Man.
Pero A beautiful mind es una de las grandes candidatas del
año, ya que compite en 8 categorías y tiene muy buenas chances de
ganar el premio a la "Mejor película". Si bien
recientemente esto no ha sido un factor determinante, es un dato a
tener en cuenta.
Aunque tiene dieciséis nominaciones en su
haber, la dorada estatuilla le fue esquiva a Randy Newman hasta este
momento. Es indudable que merece ganar el Oscar alguna vez, pero Alex North también lo merecía y a la Academia no le importó
demasiado: al final, sanjó la cuestión con un premio honorario. A
favor de Newman está el hecho de que su música para Monsters, Inc.
es ágil y divertida, y que la canción "If I Didn't Have You",
del mismo film, también está nominada. No parece gran cosa... pero
nunca se sabe.
En cambio, la partitura de Howard Shore para
The Lord of the rings: The Fellowship of the Ring es sin duda una de
las favoritas del 2001: además de ser una composición de calidad y
funcionar muy bien en el contexto de la película, tiene a favor el
respaldo de otras 12 nominaciones (incluyendo mejor canción) y el
hecho de que la Academia parece haberse reconciliado definitivamente
con las bandas sonoras de acción y aventura. Si no prevalece algunos
de los criterios comentados anteriormente, debería ganar.
Ciertamente, se lo merece.
En lo que hace a la mejor canción, la lucha
pareciera centrarse en lo dos pesos pesados del pop-rock: Paul
McCartney ("Vanilla Sky", de Vanilla Sky) y Sting ("Until",
de Kate & Leopold). "If I Didn't Have You", compuesta
por Randy Newman para Monsters, Inc y "There You'll Be", de
Diane Warren para Pearl Harbor, están en segundo plano. En todo caso,
la sorpresa podría darla la canción de The Lord of the Rings,
"May It Be", escrita por Enya, que asoma como favorita en
varias encuestas realizadas entre aficionados. Personalmente, es mi
favorita también.
Juan Pablo Russeaux:
¿Mejor partitura original? Ganará
The Lord
of the Rings: The Fellowship of the Ring, por ser el film más
nominado y con mas chance, además de los atributos de la banda que se
escuchan por si solos: una composición original, sinfonismo puro,
gran participación de los coros. Será un premio merecido, como
también lo sería si el ganador fuese John Williams por A.I., una
partitura delicada, intimista y exquisita, que refleja la sensibilidad
del film.
Por tener el favor del público y la critica,
el premio a la mejor canción será para Sting ("Until", de
Kate & Leopold) o Paul McCartney ("Vanilla Sky", de
Vanilla Sky). Sin embargo, ya es hora de que gane Randy Newman, y
sería muy bueno que lo hiciera en una terna con semejantes
competidores, que incluye además la bellísima canción de Enya
("May It Be", de The Lord of the Rings) o a la multipremiada
Diane Warren ("There You'll Be", de Pearl Harbor).
Mariano J. Sister:
Con A
Beautiful Mind,
Horner vuelve a escribir una partitura donde se detectan severos
signos de confusión creativa, que se vienen repitiendo desde hace
algunos años; es mejor echar un manto de silencio.
Si llegara a ganar sería seguramente por ese sentimiento
exacerbado de patrioterismo yanqui que contiene el filme, como
ocurriera años atrás con la sobrevalorada Dances
with wolves.
Monsters, Inc. vuelve a repetir el fenómeno Disney de hace algunos
años, cuando Randy Newman obtuvo la nominación a "Mejor
partitura" y "Mejor canción" por Toy
Story, pero no lo ganó.
Es probable que suceda lo mismo esta vez, aunque si la balanza llegara
a inclinarse por este score sería un alivio para la factoría Disney:
este año no le han ido bien las cosas.
Artificial Intelligence es una partitura muy interesante, madura y
compleja del maestro John Williams, un excelente trabajo de esta etapa
post-Schindler´s List. Sin
embargo, en
Harry Potter and the Sorcerer´s Stone presenta signos de fatiga:
con los elementos que jugaba el filme podría haber creado un trabajo
más interesante. Su doble candidatura resulta así un tanto holgada.
Nadie duda de su elevado profesionalismo, pero Williams ya tiene entre
sus manos varias estatuillas mucho más merecidas.
Con The Lord of The Rings (vibrante, imponente, épica, majestuosa y de gran belleza), Howard Shore
ha logrado salir airoso de una enorme responsabilidad: describir el
fantástico mundo de J.R.R.
Tolkien. Con este soberbio trabajo, Shore demuestra que los grandes
conjuntos orquestales le quedan como anillo al dedo. Pocas veces se ha
visto en la entrega de los Oscars una partitura tan arrolladora, que
haya despertado una aprobación prácticamente unánime. Este sería
un premio más que justo.
Iordan R. Stoitchkov:
A diferencia de años anteriores, en esta
ocasión los nominados como mejor score original van a dar qué
hablar. Ciertamente, cualquiera de los nominados merecería ganarse la
tan preciada estatuilla. Sin embargo, siempre hay un favorito. Veamos:
John Williams está nominado nada menos que
por dos partituras. Eso está muy bien, ya que significa que todo lo
que hizo durante el año pasado es digno de elogios. Pero tal
circunstancia hará que los votos se dividan entre una u otra obra.
Además, él ya tiene varios Oscars.
James Horner es un candidato que pisa muy
fuerte. No olvidemos que a los estadounidenses les encantan los
melodramas y el estilo inconfundible del compositor siempre funciona
bien en todas sus películas. Quizás éste sea el nominado que puede
dar más pelea.
Randy Newman está en todas. Su música para
Disney siempre fue elogiada y, en definitiva, es lo que mejor sabe
hacer. Pero no se merece ningún premio hasta tanto no deje de cantar
de una vez por todas.
Howard Shore es el candidato ideal. Posee una
carrera prestigiosa, y el reconocimiento le viene en un momento clave.
Trabajó muy duro en su última partitura y sobre todo goza de
excelente crítica. Pocos compositores logran satisfacer a los
admiradores, a sus colegas y a los críticos a la vez.
Definitivamente, mi voto va para él.
Jorge Luis Viera:
Si me dejo llevar por el excluyente criterio
comercial de la academia (únicamente modificable por su decisión de
otorgar algún Oscar musical como "premio consuelo" caso
The Full Monthy) el galardón a la "Mejor partitura
original" debería quedar en manos de John Williams, pero por
...¡Harry Portter and the Sorcerer's Stone!. Impresionante "blockbuster" de modesta
realización (artísticamente hablando) y muy buen éxito comercial en
el que el maestro Williams lamentablemente nos brinda más de lo
mismo.
En cambio, de buscarse una seria apuesta por
la calidad, el Oscar debería ser para el excelente Howard Shore,
ya que su partitura para The Lord Of the Rings consigue regresar, y
por un sendero de gloria, a ese sinfonismo que tanto bien le hace al
cine contemporáneo y que desgraciadamente tiende a ir perdiéndose.
El trabajo de Shore es notable y a esta altura, imprescindible a la
hora de enumerar las mejores partituras compuestas especialmente para
el cine.
Otro tanto pienso que ocurrirá con el premio
a la "Mejor canción". Al igual que el resto de sus trabajos
discográficos, el aporte de Enya ("May It Be", para The
Lord of the Rings) conserva una calidad irreprochable. Pero la fama y
el carisma de Sir Paul McCartney ("Vanilla Sky", de Vanilla
Sky) va a redituar mejores dividendos a la ceremonia. No olvidemos
además el reciente fallecimiento del ex Beatle George Harrison, a la
sazón también productor de cine (Handmade Films).
En los Oscar, fiel reflejo de la industria,
las películas son sinónimo de dinero (en publicidad o
recaudaciones), no de calidad. Y si alguna vez coinciden... como dicen
en las películas: es pura coincidencia.
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