|
|
|
|
|
|
|
El Oscar 2003, en la recta final |
|
Más difícil
resulta establecer que consecuencias prácticas habrá tenido, si es que las
tuvo, la furiosa ola de neomacartismo desatada por los halcones de la caza
blanca y buena parte del periodismo sobre actores, directores, músicos y
cualquier otra personalidad de la cultura que se haya manifestado en
disconformidad con la invasión a Irak. Que un film como Minority Report (que
cuestiona la política de coartar las libertades civiles en favor de la
seguridad nacional) haya sido prácticamente ignorado a la hora de las
nominaciones... ¿es un síntoma de esta nueva y nefasta realidad o apenas una
curiosa coincidencia? Sólo los votantes conocen la repuesta. Hay que
asumirlo: un premio de las características del Oscar, cuya televisación en
vivo y en directo se transmite a buena parte
del mundo, obedece no sólo a razones de excelencia técnica y artística sino
también de “correción política”, que van desde la reivindicación de
las minorías raciales hasta el apoyo a la lucha contra el SIDA
Que tales circunstancias puedan verse reflejadas en una categoría de
las consideradas “menores”, como el premio a la “Mejor Partitura
Original”, no es tan descabellado como puede suponerse en un principio si se
considera, por ejemplo, que al menos uno de los candidatos de este año,
Philip Glass, adhirió públicamente a la causa antibélica. En sintonía
con los tiempos que corren, las composiciones nominadas en esta nueva edición
de los Oscar presentan como rasgo común una vuelta al drama y la seriedad, en
contraste con las propuestas más ligadas a la fantasía y el entretenimiento
del año pasado. Esto dejó afuera valiosas partituras que sin duda merecían
el reconocimiento de una nominación, entre ellas Signs (James Newton
Howard), Minority Report (John Williams), Reign of Fire (Edward
Shearmur) y The Time Machine (Klaus Badelt), la mayoría con muy buena
repercusión entre los aficionados. En el caso de Two Towers, de Howard
Shore (una de las omisiones que causó más sorpresa), la explicación de su
ausencia podría hallarse en que, en definitiva, se trata de un trabajo
desarrollado fundamentalmente a partir de los materiales creados para la
primera parte de la saga. Y en el caso de Attack of the clones, de John
Williams, en el hecho de que la película no sólo fue un desastre sino que
además George Lucas decidió, para variar, que manipulando la música a su
antojo lograría un resultado mejor al concebido por el
compositor, lo cual naturalmente no se verificó en los hechos.
En cualquier caso, la pelea final se definirá entre cinco trabajos
que, aunque de lograda factura e innegable talento, no estuvieron entre lo
mejor del año con la única excepción de Road to Perdition (Thomas
Newman) Catch
if you can
es una partitura elegante, intimista y de
curiosos aires jazzeros, alejada del
sonido grandioso y espectacular que caracteriza las creaciones más conocidas
de John Williams. Como se sabe, con 5 Oscars ganados y 41 nominaciones,
Williams es prácticamente un abonado al premio y esto demuestra la
consideración de sus pares hacia la inobjetable
calidad de su trabajo. Sin embargo, con respecto a las posibilidades concretas
de Catch if you can en esta categoría, cabe señalar que el filme sólo
consiguió dos nominaciones (la otra fue para Christopher Walken como actor de
reparto) y eso le juega en contra. Williams cuenta de todos modos con un as
oculto en la manga: las memorables canciones que también forman parte de la
banda sonora podrían seducir a los votantes despistados. Nominado al Oscar en varias oportunidades y ganador
de la estatuilla en 1967 por su partitura original para el filme Thorounghly
modern Millie, Elmer Bernstein es una verdadera leyenda
viviente de la música de cine. Una película ambientada en los años 50 como Far
from heaven
le brindó la posibilidad de revisitar un idioma musical muy de moda en los
comienzos de su carrera, pero que hoy ha caído en desuso. Se trata de una
partitura clásica y sentimental, a la vieja usanza, que gozó de muy buena
aceptación entre el público y la crítica especializada. Y aunque
viene de sufrir una derrota en los Golde Globe, sus chances no son del todo
malas. Por
el contrario, Elliot Goldenthal llega al Oscar con grandes expectativas,
impulsadas por su triunfo en los Golden Globe. La pintoresca banda sonora que
compuso para Frida, a partir de ritmos y melodías del folklore
mexicano, es además el tipo de partitura exótica pero accesible que suele
gustar entre los miembros de la academia. Y pese a ser un fracaso comercial,
la película se alzó con otras cinco nominaciones, incluyendo “Mejor Canción”
("Burn It Blue", de Elliot Goldenthal y Julie Taymor).
Indudablemente cuenta con altas posibilidades de ganar, y el premio
representaría un merecido tributo a la obra de este talentoso creador de
bandas sonoras. Las nueve
nominaciones alcanzadas por Las horas, sumadas a la extensa trayectoria
de Philip Glass más allá del mundillo de Hollywood, perfilan a esta banda
sonora de un minimalismo romántico y melancólico como la favorita. Uno de
los más famosos (aunque controvertidos) compositores norteamericanos en el
campo de la música de concierto, Glass cuenta así con doble chance para
llevarse a su casa el Oscar que se le escapó en 1997, cuando su partitura
para Kundun resultó vencida por la de James Horner para Titanic. Si su
posición con respecto a la guerra influyó o no entre los miembros de la
Academia a la hora de la votación final, es algo que difícilmente vaya a
saberse. Thomas Newman es otro de los candidatos que ha
estado cerca de ganar en Oscar en varias oportunidades. Su
música para Road to Perdition presenta los rasgos típicos de su
estilo: extravagantes formaciones instrumentales, melancólicos solos de
piano, música electroacústica y cierto coqueteo con la “New Age” y la música
folklórica irlandesa. Tiene a favor que es una de las mejores partituras del
año, y si bien el filme no logró colarse en las categorías más importantes
cosechó al menos otras cinco nominaciones. A juicio de quien firma estas líneas,
es quien más se merece el premio si se consideran estrictamente las virtudes
del trabajo nominado. En cualquier
caso, está claro que la noche del Oscar se vislumbra llena de incógnitas
mucho más importantes y complejas que saber quienes serán los ganadores de
esta y otras categorías. |
|
|
|
** |
|
Cinematracks es una página creada y preparada por Fernando Pereyra y Alejandro Sardu-Hevia. Rogamos citar la fuente en caso de reproducir parte del material. |