Luis
Bacalov: La Música de las Historias
por Adriana Franco (*)
Casi medio siglo componiendo para el cine, ganador de un Oscar, compañero inseparable de Ennio Morricone, el compositor y pianista argentino
Luis Bacalov llega a Mar del Plata para dar su primer concierto en la Argentina y mostrar su incomparable capacidad de reunir la épica sinfónica y la iluminación íntima de la canción popular.
Luis Bacalov comenzó su trabajo como compositor de cine en Italia y Francia en los años ’60. Colaboró, entre otros, con directores como Lattuada, Damiani, Scola, Faccini, Giraldi, Wertmüller, Kurys, Stora, Lefebvre, Borowczyk, los hermanos Farsi, con Pasolini, Fellini, Radford y Rosi. Por la música de
El Cartero obtuvo numerosos premios y nominaciones: el Davide di Donatello, el Globo de Oro de la Prensa Extranjera, el Nastro d’Argento de la Associazione dei Critici Cinematografici, el Oscar, el Bafta y el Premio Rota. Ganó el Globo de Oro también por la música de
Il Consiglio d’Egitto, de Emidio Greco.
Al frente de la Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata, Bacalov recorrerá su repertorio en lo que será su primera presentación en la Argentina.
El martes 13 de Marzo a las 21:00 hs. en el Teatro Radio City, en el marco del 22º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Las entradas son gratuitas y no son numeradas.
Pasolini y Rita Pavone, Fellini y Carlos Gardel, el rock progresivo italiano y
Kill Bill, tango y liturgia católica, un Oscar y la amistad y el respeto de Ennio Morricone. Todo ello se une en el historial de Luis Enrique Bacalov, el
músico argentino cuyo nombre retumbó en todo el mundo en 1995 cuando, por la banda sonora de
El Cartero, obtuvo el gran premio de la Academia de Hollywood.
Ideal, entonces, la imagen del cartero aquél, para entender su obra, porque el ir y venir de las culturas, el sumar e integrar, han sido claves en la carrera de este compositor y pianista nacido en el partido de San Martín. Su formación académica fue temprana, así como su actividad concertística. Pero pronto partió, con su bagaje clásico, pero también con la escucha de radios y esquinas, hacia Italia, donde comenzó a trabajar como arreglador de música popular para, entre otros, Rita Pavone y Gianni Morandi.
Su pasión y su talento apuntaron poco después hacia el cine, donde podía reunir su conocimiento de las músicas del mundo. Así fue como, desde principios de la década del ’60 hasta hoy, y bajo el “padrinazgo” inicial de Ennio Morricone, cerca de 150 filmes lo han tenido en sus créditos principales con bandas de sonido para directores tan variados, como Robert Duvall
(Assassination Tango) y Federico Fellini (La Ciudad de las
Mujeres).
Luis Bacalov se convirtió tanto en un especialista en musicalizar los italianísimos
spaghetti-westerns (lo que llevó a Tarantino a usar su música para
Kill Bill), como un experto en la sutileza que se esconde tras las pequeñas decisiones, esas que, al colocar los primeros acordes de una composición poco antes o poco después del comienzo de una escena, logran con ese imperceptible corrimiento temporal, una nueva e insospechada dimensión expresiva.
Bacalov ha hecho de la práctica musical una pulsión que recorre diferentes territorios que convierte en uno, el suyo. Por eso, hay un más allá del cine, y tanto sigue poniendo su piano al servicio de un concierto sinfónico, como dedicándose con su cuarteto al tango y “sus alrededores”.
Recientemente ha escrito Misa Tango, un concierto sinfónico-coral, que se presentó en el Teatro Colón, interpretado por la Sinfónica Nacional y Daniel Binelli, que logró que el llanto de su fuelle cantara los sonidos de la piedad cristiana; y
Estaba la Madre, cuyo estreno americano se anuncia para este año en el Teatro Argentino de la Plata, una cantata que evoca los duros años de la feroz dictadura militar y la lucha de las madres de Plaza de Mayo.
(*) Periodista especializada en música popular. Ha trabajado en radio y en diversas publicaciones. Es subdirectora de la sección Espectáculos del diario La Nación.
Fuente: Revista 22º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.