PENKA KOUNEVA: COMPOSITORA EN ACCIóN
por Iordan R. Stoitchkov
  

Pocos se atreverían a disentir que Hollywood es “tierra de hombres”. Desde épocas inimaginables, hasta inclusive hoy día, la lucha por el reconocimiento igualitario de las capacidades del género femenino ha sido uno de los temas más infartantes. Y tal parece que en ésta, como en muchas otras “batallas”, las mujeres no son el sexo débil.

Sin embargo, no fue hasta avanzada la década de los años ’90, que las mujeres compositores empezaron a gozar de un verdadero y merecido reconocimiento. Cuando pensamos en compositores del sexo femenino enseguida nos vienen a la mente nombres como Shirley Walker, Rachel Portman, Debbie Wiseman, Anne Dudley, Laura Karpman y otras. Gracias a los logros de algunos de sus trabajos más espectaculares, las mujeres se han abierto el camino para componer de manera continua en Hollywood.

Ser mujer que se gana la vida componiendo música de cine, es como pertenecer a un Club especial y muy selecto. Y en medio de ese ámbito, hay una compositora cuyo resumen biográfico resulta aún más interesante.

UNA ARTISTA NEW-GEN

La historia de Penka Kouneva comienza justo con la caída de la Cortina de Hierro, cuando gracias a un anuncio en una revista de su Bulgaria natal, logra viajar a Estados Unidos para estudiar composición en la Universidad de Duke. De esta forma, en el año 1997 Penka recibe el primer Doctorado en composición de esa casa superior de estudios y pasa a ser una artista de la nueva generación estadounidense.

Antes de incursionar de manera definitiva en la música de cine, Kouneva se desempeñó como compositora de obras de concierto, entre las que destacan “Aeon” (Albano Records) y “Raga” (Koch Music). De 1991 a 1995 fue compositora residente en el Teatro Archipelago de Carolina del Norte. Siguen presentaciones en importantes escenas americanas y para el presidente Clinton, un matrimonio con el editor Daniel Schweiger, y varios premios internacionales.

Por sus obras la compositora ha sido galardonada con el Aaron Copland Award and Residency, múltiples Aspen Festival Composer Awards, North Carolina Artist Fellowship, American Composers Forum-Los Angeles Fellowship, el Subito Grant y el ASCAP Film Scoring Fellowship. Podemos destacar además su participación en el Sundance Film Composers Lab y el Premio Platinum Remi a la mejor partitura en el Festival Internacional de Cine WorldFest de Houston, que recibió en el 2007 por su música para una adaptación moderna de Richard III.

Algunas bandas sonoras originales compuestas por Penka Kouneva

 
Al establecerse en Los Angeles en 1999, Penka Kouneva llama la atención al compositor Patrick Williams y recibe sus primeros encargos como orquestadora, en películas como Jesus y Blonde. También hace orquestación de la partitura de Once Upon A Time in Mexico, de Robert Rodríguez, y de Curse of the Ring, de Ilan Eskeri. Sus conocimientos en música sinfónica, mezclados con aquellos en música del este europeo, la llevan a ser la orquestadora principal en Beat the Drum de Klaus Badelt y Ramin Djawadi (CD disponible por Varése Sarabande).

De allí Penka salta a las grandes producciones, trabajando en nada menos que las siguientes cintas: Matrix: Revolutions de Don Davis, Robotech: The Shadow Chronicles de Scott Glasgow, Hostel I & II de Nathan Barr, Bee Movie de Rupert Gregson-Williams, Pirates of the Caribbean: At World’s End de Hans Zimmer y varias de las más aclamadas partituras de Steve Jablonsky, como The Texas Chainsaw Massacre, D-War y… Transformers!

Esta increíble lista, con algunos de los títulos de los últimos momentos que los fans más admiran, convierte a Penka Kouneva en una mujer en plena acción. No estaría de más decir que seguramente la experiencia que la artista ha obtenido en su trabajo como orquestadora, le ha ayudado a disponer de los recursos necesarios para elaborar de manera efectiva sus propias composiciones.

MÚSICA CON ENERGÍA

La compositora recuerda con una sonrisa la cantidad de veces que ejecutivos le han preguntado si estaba segura que sabía hacer música lo suficientemente “masculina”. Porque en varias oportunidades las notas de Kouneva acompañan a comandos militares y monstruos de la más diversa índole. Al respecto la compositora afirma:

“Las capacidades requeridas para este tipo de trabajo no tienen nada que ver con la testosterona. Se trata de utilizar las técnicas adecuadas de composición y la habilidad de saber sostener un cierto nivel de energía. Una vez que has aprendido los trucos de composición, una mujer puede hacerlo tan bien como un hombre”.

Hay alguien a quien Penka no oculta deberle muchísimo para el desarrollo de su carrera profesional: Cliff Eidelman. Para él Penka trabaja regularmente como orquestadora (basta con leer las carátulas de las ediciones discográficas de Harrison’s Flowers o de Sisterhood of the Travelling Pants para descubrirla), pero además es Eidelman quien ha sido el impulsador principal de sus proyectos. Gracias a su recomendación, Kouneva recibió su primer encargo como compositora de música original de cine, para el cortometraje del año 1999 titulado Shadows.

Desde ese momento Penka Kouneva se desempaña como compositora en casi todos los géneros - desde el drama hasta la acción, y desde la ciencia-ficción hasta el terror. Entre sus obras más destacadas figuran Chupacabra: Dark Seas (película del Sci-Fi Channel); Ice Spiders (mezcla de acción/terror); Nuclear Hurricaine (típica cinta de suspenso); A Picture of Dorian Gray (drama gótico); The Connecticut Kid (western); varios capítulos del History Channel y una pléyade de música para trailers.

Sus trabajos más recientes son el ya mencionado film Richard III (con David Caradine y Maria Conchita Alonso); el drama psicológico Death and Taxis (de Kevin Mukherji), la serie Forensic Files (de Court TV) y un thriller aclamado ampliamente en el Cannes Film Market del último año, llamado The Third Nail (del director Kevin Lewis).

Penka Kouneva (tercera desde la derecha), junto a la vice-presidenta
de BMI Doreen Ringer Ross, el compositor argentino Emilio Kauderer
y los participantes del Sundance Composers Lab 2001

 
CREATIVIDAD Y VOZ PROPIA


Cuando en una entrevista para el Hollywood Reporter le preguntaron sobre cómo se las ingeniaba para componer esos scores para películas de acción y terror, Penka Kouneva respondió:

“El mayor desafío en este tipo de películas es saber usar creativamente un presupuesto pequeño. Generalmente esto significa que tengo disponibles solo algunos instrumentos, el resto es sintetizador. Yo debo decidir cómo utilizar esos recursos para lograr el resultado más apetecible”.

Es verdaderamente increíble cómo Penka es capaz de crear semejante música, que irradia una emoción y una adrenalina de las que más de un compositor masculino sentiría envidia. Tal como podemos apreciarlo en dos de sus trabajos más recientes (The Third Nail y Chupacabra: Dark Seas) en su música siempre se encuentra ese delicado balance entre los grandes temas y los sugestivos motivos, que simultáneamente se perfilan en el detallado desarrollo de sus partituras.

“La música que Penka entregó para The Third Nail danza en medio de la luz y la oscuridad” – dijo el director Kevin Lewis - “Mediante su rica composición, podemos sentir la inocencia o el miedo de los personajes. Su música nos trasciende y nos eleva a un nivel superior, un nivel que nos hace cuestionar y tratar de entender a la condición humana. Con la música de Penka, ya no simplemente miramos la película… sino que la sentimos”.

No hay duda del por qué los directores la buscan cada vez más para musicalizar sus películas. Los resultados que Kouneva ha entregado, sirven extremadamente bien al propósito de crear la atmósfera propia de la película, a veces lográndolo hasta con recursos limitados. Sus melodías son tan penetrantes, como sólo su experiencia puede ofrecer. Sin importar en qué género cinematográfico debe trabajar, su obra enriquece a cualquier producción.

Todas estas características convierten a Penka Kouneva en una artista con voz propia, que no teme incursionar en el campo tanto de la gran orquesta sinfónica, como de la música electrónica, étnica, medieval, e incluso el rock y el blues. Una compositora de la nueva generación, a la que recientemente el reconocido Howard Shore, con justa certeza, ha llamado “un talento a no perder de vista”.