|

(1901
- 1970)
|
El nombre
de Alfred Newman se asocia inmediatamente con el del compositor más
importante del cine norteamericano de la Golden Age. Nacido
el 17 de Marzo del año 1901 y de una familia pobre, ya a los 15 años
de edad tocaba el piano a la perfección.
Durante
la década del ‘20 Newman trabajó con tales eminencias como
Gershwin e Irving Berlin, pasando a ser su director y conductor
musical.
De
las luces de Broadway el compositor incursionó en Hollywood y su
primera partitura escrita para el cine fue para Street
Scene en 1931. La misma fue tan exitosa, que Newman emprendió
una carrera que lo llevó a componer unas 260 bandas de sonido,
muchas de las cuales fueron para algunas de las películas más
recordadas de todos los tiempos.
Alfred
Newman no sólo fue el merecedor de nada menos que 45 nominaciones y
9 Premios de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood, sino que
se destacó, mediante su obra, como el más prolífico y variado de
su tiempo. Además logro combinar con efectividad, más que ningún
otro compositor, el arte mismo con la funcionalidad de la banda
sonora, ganándose así para su obra el título de “nuevo clásico”.
Eminentemente
emocional, su acentuada sensibilidad expresada en su música dio
como resultado que Alfred Newman tuviera en su haber las
composiciones más relevantes de los estudios 20th Century Fox
por más de tres décadas. También se convirtió en el autor mejor
pagado hasta los años ’50 y colaboró con muchos de los
compositores más relevantes de su época, sobre todo con Hugo
Friedhofer. En
el año 1940 Newman se convirtió en el Jefe del Departamento
Musical de la compañía 20th Century Fox, posiblemente el
estudio más grande de Hollywood hasta hoy día. Demostró ser tan
bueno como administrador, que como compositor y gracias a su trabajo
fue el responsable del lanzamiento de las carreras de otros grandes
compositores, entre ellos Bernard Herrmann, Alex North y Jerry
Goldsmith. Como
Jefe de departamento, Newman tenía la responsabilidad de elegir el
compositor que trabajaría en cada cinta. Esto le dio un gran poder
de decisión, que destacó por su eficacia y profesionalismo. Pero
además le generó más de una amistad con otros colegas, a los que
impulsó siempre a superarse y a los que, gracias a su posición
ejecutiva, les dio el mejor trabajo en cada área.
Entre
las partituras más importantes de Alfred Newman destacan las hechas
para las películas Cumbres
Borrascosas (1939), El
Jorobado de Notre Dame (1940), Qué
Verde Era mi Valle (1941), La
Canción de Bernardette (1943), Las
Llaves del Reino (1945), Al
Filo de la Navaja (1946), El
Capitán de Castilla (1947), El
Príncipe de los Zorros (1949), El
Manto Sagrado (1953), La
Colina del Adiós (1955), El
Diario de Anne Frank (1959), La
Gran Conquista del Oeste (1962), La
Historia Más
Grande
Jamás
Contada (1965), Aeropuerto
(1970) y muchas otras.
Los
dos hijos de Alfred Newman, David (el mayor) y Thomas (el menor) son
ambos compositores muy importantes en la actualidad, como así también
lo es su sobrino Randy. |