Conan el bárbaro - Por Fernando Pereyra y Sergio Pineau

 

Música compuesta y dirigida por: ****** Basil Poledouris

Interpretada por: ***** Orquesta y coro de Santa Cecilia de Roma - The Radio Symphony of Rome

Varèse Sarabande * VSD-5390

Duración: 57'55"

Edición 1982

Calificación: C C C C C

 

* "Lo natural hubiera sido utilizar la música de la época, pero su contenido emotivo ha llegado a sernos tan extraño que fue necesario reinterpretarla para satisfacer la imaginación de los espectadores".

Contrariamente a lo que pueda pensarse, dicha frase no pertenece a Basil Poledouris ni se refiere a Conan, el Bárbaro (Conan, the Barbarian, John Milius-1982): la dijo Sergei Prokofiev, hablando de su partitura para Alexander Nevsky (Eisenstein, 1938). Sin embargo, se aplica bien al caso.

Épica y vigorosa, la banda de sonido que Poledouris compuso para Conan... tiene diversos puntos de contacto con la obra del compositor ruso, que van desde las fuentes musicales y la manera de trabajarlas hasta una activa participación en el montaje final de las escenas del filme (Poledouris es uno de los escasos ejemplos de compositores que han cursado estudios de guión, edición y dirección de cine). John Milius deseaba que la música poseyera una carga dramática intensa y al mismo tiempo cierta religiosidad de carácter primitivo. Por otro lado, debido a que la saga de Conan transcurre hace unos doce mil años (ocho mil después del hipotético hundimiento de la Atlántida), era necesario evitar referencias a períodos históricos demasiados concretos.

Con todas estas ideas en su cabeza, Poledouris compuso una pieza que combina melodías modales, ritmos salvajes, orquestaciones a lo Miklós Rózsa (comparar Mountain of power procession con Parade of Charioteers, de Ben-Hur) y referencias al Carmina Burana de Carl Orff, logrando un resultado tan coherente y atractivo que trasciende la referencialidad de la pantalla.

El CD comienza con Anvil of Crom, , que refleja con tremenda energía el carácter bárbaro del personaje y la rudeza del mundo en el cual transcurren sus aventuras. En Riddle of Steel/Riders of Doom, la música se presenta serena, contemplativa, y se transforma luego en el furioso cabalgar de los jinetes que llegan a destruir a los cimerios, el pueblo de Conan. Los textos en latín cantados por el coro pertenecen al propio Poledouris, y resultan por cierto estremecedores.

Con el sabor de una tenebrosa ceremonia ritual, Gift of Fury sirve da marco a la escena donde la madre de Conan es asesinada por Thulsa Doom, el jefe de una secta de guerreros adoradores de la serpiente. Muy sugestivos resultan también Theology/Civilization, Wheel of Pain, Orphans of Doom/The Awakening y The Orgy, en especial éste último, desarrollado íntegramente a partir de una idea melódica que se repite en un tenso crescendo orquestal.

El disco está ordenado de acuerdo al encadenamiento de hechos que sigue la película, un criterio poco aconsejable en la mayoría de los casos y que, sin embargo, aquí no atenta contra el conjunto de la obra. Puede dar la sensación de que los mejores temas son los primeros, pero a decir verdad el material es bastante parejo.

Poledouris triunfa en lo que la propia película fracasó: capturar la esencia de los personajes y lugares fantásticos que Robert E. Howard imaginó hace más de sesenta años. Lo hace, además, con sobrada calidad musical. Una obra imprescindible para los fanáticos de la gran música de cine.

 

 

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