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Final Fantasy: the spirits within - Por Fernando Pereyra |
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Música compuesta por: Interpretada por: Dirección: Dirk Brosse Sony Classical Edición 2001 Calificación: C C C 1/2Play: |
* Mientras que hoy la industria del cine atraviesa un período que tiende a la homogeneidad y la estandarización de la música (y cuyo resultado es un grupo de nuevos compositores mediocres o cuando menos impersonales), hace diez años el mundillo de las bandas sonoras era permeable a talentos de notable individualidad. Una voz como la de Elliot Goldenthal es indudablemente producto de aquella época, y es ciertamente dudoso que pudiera abrirse camino en Hollywood si diera sus primeros pasos ahora, máxime cuando el sistema se esfuerza incluso en "domar" a algunos de estos niños terribles de ayer, como en el caso de Christopher Young o Michael Nyman.Con partituras como Alien 3 o Demolition Man, Goldenthal redefinió el sonido de las grandes producciones americanas a partir de un particular equilibrio entre los clishes característicos del género y eficaces propuestas vanguardistas, fórmula que ha mantenido intacta a través del tiempo y con la que desafió incluso todas las fronteras temáticas. Debido acaso a esta intransigencia es que su producción para el séptimo arte dista mucho de ser abundante, y tal es así que Final Fantasy: the spirit within marca su regreso a las bandas sonoras luego de un paréntesis de casi dos años. Como era de esperarse, esta nueva comunión entre Goldenthal y el mundo del cine (para colmo en un film animado de aventuras y ciencia ficción), ha despertado una de las mayores expectativas de los últimos tiempos entre los aficionados de bandas sonoras, habida cuenta de que la ecuación Fantasía + Goldenthal + London Symphony Orchestra prometía arrojar resultados realmente espectaculares. Pero, como se sabe, la rigidez de las matemáticas no es aplicable al arte. Final Fantasy: the spirit within es, paradójicamente, un buen disco eclipsado por su propia sombra y la de su creador. Se llega a él con tantas ilusiones que, luego de una primera escucha, la sensación es de verdadero desencanto ya que no se trata la obra maestra esperada, e incluso se asemeja más a una mera y complaciente demostración de oficio. Naturalmente, que esta nueva partitura no esté a la altura de los mejores trabajos de Goldenthal no es culpa del oyente, pero también es cierto que la distancia entre malo y genial abarca una generosa variedad de matices que no deben ser obviados. Con varias referencias a trabajos previos y una estructura demasiado funcional (que desaprovecha ideas en tracks de unos pocos minutos o bien aburre con cierta grandilocuencia forzada), esta nueva banda sonora de Elliot Goldental ofrece sin embargo diversos momentos de interés. El mejor de todos ellos está en los ocho minutos de "Toccata and dreamscapes", una pieza electrizante y con furiosos ataques a cargo de los bronces (de los cuales extrae diabólicas y grotescas sonoridades en la línea de Alien 3), apoyados por potentes intervenciones de la percusión y oscuras entradas del coro. Por su bello espíritu de ensueño se destaca también "The Kiss", tema romántico de la partitura, protagonizado por una delicada melodía para piano de colores impresionistas, que deriva luego en una emotiva sección a cargo de las cuerdas de notable espíritu Straussiano (nobleza obliga, Goldenthal menciona en las líneas del booklet al compositor alemán). Un tratamiento mas intimista del mismo se lleva a cabo en "A child Recalled", y en "Adagio and transfiguration" (otra de las mejores piezas del disco), regresa con una sobria y noble majestuosidad. El resto de la música se divide en dos grupos claramente diferenciados: aquellos temas hilvanados a partir de un simple encadenamiento de acordes (en ocasiones siniestros, otras veces heroicos), luminosas fanfarrias y esas frenéticas cascadas de arpegios a cargo de las cuerdas que son características del compositor (grupo del cual sobresalen "Zeus Cannon", "Flight to the Wasteland" y "Blue Light"), y aquellos que presentan buen material pero sin desarrollar, como "The Spirit Within", "Race to Old New York", "Code Red" o "Winged Serpent". Finalmente, el disco cierra con dos canciones. La primera de ellas, "The Dream Within", es un bello arreglo del propio Goldenthal basado en la melodía de su tema de amor, interpretado por Lara Fabian (si, la misma de A.I.). La segunda, "Spirits dreams inside", un típico standar pop-rock a cargo de L'Arc-en-Ciel. Una conclusión poco afortunada para un soundtracl que, si bien no alcanza la calidad esperada viniendo de un compositor como Elliot Goldenthal, tampoco carece de méritos.
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Cinematracks es una página creada y preparada por Fernando Pereyra y Alejandro Sardu-Hevia. Rogamos citar la fuente en caso de reproducir parte del material. |
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