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Harry Potter and the sorcerer´s stone - Por Fernando Pereyra. |
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Música compuesta y dirigida por: Warner/Nonesuch/ Edición 2001 Calificación: C C C CPlay: |
* Una de las BSO más esperadas del año finalmente está aquí. Las aventuras del chico que ingresa a una escuela de hechicería, plagadas de abundante magia, peligro, suspenso y heroísmo, parecían la excusa perfecta para que John Williams compusiera una partitura al nivel de sus trabajos más memorables. Y si bien Harry Potter and the sorcerer´s stone resulta ser un score brillante y colorido, fiel reflejo del espíritu y las características del mundo creado la escritora J.K.Rowling, le falta el entusiasmo y la inspirada espectacularidad que sobraban en Superman, The empire stricke back, E.T, Indiana Jones and the last crusade y tantas otras.A diferencia de su reciente
contribución para Steven Spielberg (A.I.), el compositor depara muy pocas sorpresas con esta banda sonora,
al menos en un terreno específicamente creativo. Como compensación, ofrece una
escritura elaborada y de gran empuje orquestal, a la altura de The
Phantom Menace o Jurassic
Park. Y, por que no, también
algunos hallazgos que no obviaremos aquí. Pero empecemos desde el principio. Es probable que la gran
diferencia entre las obras maestras de Williams y aquellas que no lo son se
relacione directamente con el criterio constructivo. Cuando la materia prima que
nutre la partitura es distintiva, abundante y está desarrollada musicalmente,
el compositor triunfa. Por el contrario, cuando la estructura de este tipo de
discos se sustenta a partir de la atomización del material, sin demasiada
variación y con la mera intención de ilustrar el relato cinematográfico, la
calidad del resultado es menor. Especialmente cuando se trata, como en este
caso, de soudtracks que deben mantener al oyente atento por más de 70 minutos. Podría decirse que la mayor
parte de Harry Potter se resume a
cuatro elementos: la simpática y
misteriosa melodía que, sobre un fondo de rápidas escalas ascendentes y
descendentes interpretadas por las cuerdas, interpreta la celesta en el "Prólogo"
(con aires navideños y reminiscencias de Hook,
Home Alone y el famoso ballet de Tchaikovsky El lago de los cisnes); "Harry´s Wondrous World", que
mantiene parte de esa atmósfera tintineante aunque con una melodía de carácter
más jovial y arropada por todo el conjunto de la orquesta, desarrollada entre
fanfarrias, ágiles pasajes para las cuerdas y coloridas intervenciones de las
maderas y la percusión (sin duda alguna, uno de los mejores momentos del
disco); el estilo cómico, casi burlón, de un tema similar
al que en The Phantom Menace
identificaba a Jar-Jar Binks, con buena performance de fagots, oboes y flautas
(aquí hace su primera entrada hacia el final de "Diagon Alley and the
Grigotts Vault"); y un extraño y divertido motivo que oscila
permanentemente entre la consonancia y la disonancia, dando cuenta de una
apuesta de Williams hacia una estructura armónica más densa que recuerda al
"Anakin's theme" (otra vez The
Phantom Menace), como puede apreciarse en "Entry into the Great Hall
and The banquet". Sin
embargo, de estos cuatro ingredientes sólo los dos primeros están explorados a
fondo, mientras que los otros se pierden en un mar demasiado incidental de repeticiones,
re-orquestaciones y variaciones, reforzadas con la aparición de algunos coros y
la proliferación de circunstanciales tutti sinfónicos. Pese a la irreprochable
calidad técnica de su factura (nadie en su sano juicio pondría en duda la
maestría de Williams), temas como "The Arrival of Baby Harry",
"Visit to the Zoo and Letters from Hogwards", "Platform
Nine-and-Three-Quarters and The Journey to Hogarths", "Mr. Logbottom
Files" o "The Norwegian Ridgeback and A Change of Season", por
citar sólo algunos, no llegan a ganar la personalidad necesaria como para
distanciarse del film y valerse por sí mismos. Muchos de estos momentos podrían
haberse suprimido sin perjuicio alguno, y muchos otros hubieran merecido una
reelaboración pensada para la edición discográfica. Por
suerte, a lo largo de esta banda sonora se ocultan pequeñas joyas que bien vale
la pena descubrir. "Diagon Alley and The Gringotts Vault" ofrece al
comienzo un bienvenido interludio al estilo de la música aldeana. En los
primeros minutos de "Christmas at Hogwarts", Williams consigue un muy
buen efecto utilizando el canturreo de un anciano (a la manera de un
encantamiento) sobre un fondo estático de coros electrónicos. Por su parte,
"Hogwarts Forever! and The Moving Stairs" amplia ese motivo disonante
descrito anteriormente en una notable y refinada interpretación de los cornos,
y en "Fluffy´s Harp" la línea de arpa aporta un enigmático y
fantasmal clima de ensueño con el apoyo de las maderas tocando en el registro
grave. Con
respecto a la música de acción que aparece en Harry Potter, cabe
aclarar que Williams sigue haciendo gala de su dominio y exhuberancia en el
manejo de las fuerzas orquestales. Sin embargo, la misma se acerca más a sus
excitantes pero no tan originales contribuciones para películas como Jurassic
Park, The Patriot o The Phantom Menace, que a sus
mejores temas de fines de los 70 y buena parte de los 80. En esta línea se
inscribe fundamentalmente "The Quidditch Match", y en menor medida
"In the Devil´s Snare and the Flying Keys", "The Face of
Voldemort" y el marcial y percusivo "The Chess Game". El disco culmina con una excelente recapitulación a toda orquesta del tema principal titulada "Hedwig´s Theme", que renueva las esperanzas del aficionado y sirve para demostrar lo que de todas formas ya se sabe: el talento de John Williams sigue intacto todavía hoy, y tan sólo hace falta un proyecto que realmente lo motive.
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Cinematracks es una página creada y preparada por Fernando Pereyra y Alejandro Sardu-Hevia. Rogamos citar la fuente en caso de reproducir parte del material. |
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