Harry Potter and the sorcerer´s stone - Por Fernando Pereyra.

 

Música compuesta y dirigida por:
John Williams

Warner/Nonesuch/
Atlantic 83491-2


Duración: 73'27"

Edición 2001

Calificación: C C C C

Play:

1: Hedwig´s Theme

 

* Una de las BSO más esperadas del año finalmente está aquí. Las aventuras del chico que ingresa a una escuela de hechicería, plagadas de abundante magia, peligro, suspenso y heroísmo, parecían la excusa perfecta para que John Williams compusiera una partitura al nivel de sus trabajos más memorables. Y si bien Harry Potter and the sorcerer´s stone resulta ser un score brillante y colorido, fiel reflejo del espíritu y las características del mundo creado la escritora J.K.Rowling, le falta el entusiasmo y la inspirada espectacularidad que sobraban en Superman, The empire stricke back, E.T, Indiana Jones and the last crusade  y tantas otras.

A diferencia de su reciente contribución para Steven Spielberg (A.I.), el compositor depara muy pocas sorpresas con esta banda sonora, al menos en un terreno específicamente creativo. Como compensación, ofrece una escritura elaborada y de gran empuje orquestal, a la altura de The Phantom Menace o Jurassic Park. Y, por que no, también algunos hallazgos que no obviaremos aquí. Pero empecemos desde el principio.

Es probable que la gran diferencia entre las obras maestras de Williams y aquellas que no lo son se relacione directamente con el criterio constructivo. Cuando la materia prima que nutre la partitura es distintiva, abundante y está desarrollada musicalmente, el compositor triunfa. Por el contrario, cuando la estructura de este tipo de discos se sustenta a partir de la atomización del material, sin demasiada variación y con la mera intención de ilustrar el relato cinematográfico, la calidad del resultado es menor. Especialmente cuando se trata, como en este caso, de soudtracks que deben mantener al oyente atento por más de 70 minutos.

Podría decirse que la mayor parte de Harry Potter se resume a cuatro elementos: la  simpática y misteriosa melodía que, sobre un fondo de rápidas escalas ascendentes y descendentes interpretadas por las cuerdas, interpreta la celesta en el "Prólogo" (con aires navideños y reminiscencias de Hook, Home Alone  y el famoso ballet de Tchaikovsky El lago de los cisnes); "Harry´s Wondrous World", que mantiene parte de esa atmósfera tintineante aunque con una melodía de carácter más jovial y arropada por todo el conjunto de la orquesta, desarrollada entre fanfarrias, ágiles pasajes para las cuerdas y coloridas intervenciones de las maderas y la percusión (sin duda alguna, uno de los mejores momentos del disco); el estilo cómico, casi burlón, de un tema similar al que en The Phantom Menace identificaba a Jar-Jar Binks, con buena performance de fagots, oboes y flautas (aquí hace su primera entrada hacia el final de "Diagon Alley and the Grigotts Vault"); y un extraño y divertido motivo que oscila permanentemente entre la consonancia y la disonancia, dando cuenta de una apuesta de Williams hacia una estructura armónica más densa que recuerda al "Anakin's theme" (otra vez The Phantom Menace), como puede apreciarse en "Entry into the Great Hall and The banquet".  

Sin embargo, de estos cuatro ingredientes sólo los dos primeros están explorados a fondo, mientras que los otros se pierden en un mar demasiado incidental de repeticiones, re-orquestaciones y variaciones, reforzadas con la aparición de algunos coros y la proliferación de circunstanciales tutti sinfónicos. Pese a la irreprochable calidad técnica de su factura (nadie en su sano juicio pondría en duda la maestría de Williams), temas como "The Arrival of Baby Harry", "Visit to the Zoo and Letters from Hogwards", "Platform Nine-and-Three-Quarters and The Journey to Hogarths", "Mr. Logbottom Files" o "The Norwegian Ridgeback and A Change of Season", por citar sólo algunos, no llegan a ganar la personalidad necesaria como para distanciarse del film y valerse por sí mismos. Muchos de estos momentos podrían haberse suprimido sin perjuicio alguno, y muchos otros hubieran merecido una reelaboración pensada para la edición discográfica.

Por suerte, a lo largo de esta banda sonora se ocultan pequeñas joyas que bien vale la pena descubrir. "Diagon Alley and The Gringotts Vault" ofrece al comienzo un bienvenido interludio al estilo de la música aldeana. En los primeros minutos de "Christmas at Hogwarts", Williams consigue un muy buen efecto utilizando el canturreo de un anciano (a la manera de un encantamiento) sobre un fondo estático de coros electrónicos. Por su parte, "Hogwarts Forever! and The Moving Stairs" amplia ese motivo disonante descrito anteriormente en una notable y refinada interpretación de los cornos,  y en "Fluffy´s Harp" la línea de arpa aporta un enigmático y fantasmal clima de ensueño con el apoyo de las maderas tocando en el registro grave.

Con respecto a la música de acción que aparece en Harry Potter, cabe aclarar que Williams sigue haciendo gala de su dominio y exhuberancia en el manejo de las fuerzas orquestales. Sin embargo, la misma se acerca más a sus excitantes pero no tan originales contribuciones para películas como Jurassic Park, The Patriot o The Phantom Menace, que a sus mejores temas de fines de los 70 y buena parte de los 80. En esta línea se inscribe fundamentalmente "The Quidditch Match", y en menor medida "In the Devil´s Snare and the Flying Keys", "The Face of  Voldemort" y el marcial y percusivo "The Chess Game".

El disco culmina con una excelente recapitulación a toda orquesta del tema principal titulada "Hedwig´s Theme", que renueva las esperanzas del aficionado y sirve para demostrar lo que de todas formas ya se sabe: el talento de John Williams sigue intacto todavía hoy, y tan sólo hace falta un proyecto que realmente lo motive.

  

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