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The lord of the rings - Jorge L.Viera Y Nestor Puchetti. |
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Música compuesta, orquestada y dirigida por: Interpretada por: Edición 2001 Calificación: C C C C CPlay: 1: Lothlorien
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* Tarde o temprano tenía que suceder. La mitológica saga de J.R.R. Tolkien iba de un modo u otro a llegar a la pantalla grande. Y si bien el cine cuenta ya con otra versión animada de la historia producida décadas atrás, esta será seguramente la "oficial" de una trilogía compleja y fascinante que, a juzgar por los resultados, se encuentra a la altura de la obra que la inspira. Es que The lord of the rings, la trilogía de films del director neocelandés Peter Jackson, ha sido producida con absoluto respeto por el material original. Igual criterio de trabajo fue adoptado por el compositor designado para la película, el hasta ahora poco reconocido Howard Shore.El multifacético Shore (recordemos The
Cell, Dogma y The Score, sus últimas composiciones) logra que
sea imposible no conmoverse escuchando la banda sonora de este primer capítulo.
El autor propone (y consigue de inmediato) contarnos musicalmente una historia
que traduce con total tensión emotiva los sentimientos de amistad, amor, dolor,
valor, angustia, redención y sacrificio como ejes fundamentales del relato.
Esta capacidad de contarnos algo de forma clara a través de la duración del CD
es quizá su triunfo más sorprendente; en efecto, la sucesión de temas sugiere
un relato perfectamente comprensible, gracias a la utilización de distintos
"leit motiv" que se reiteran organizadamente. Así, asistimos a brillantes momentos
corales aportados por The London Voices y The London Oratory School Schola,
especialmente en los temas "The Shadow of The Past", "At the Sign
Of the Prancing Pony" y "The Great River", este último con un
interesante contrapunto entre las formaciones femeninas y masculinas. A la alegría
desbordante que deviene en una auténtica celebración de la amistad en "Concerning Hobbits".
Y a la muy acertada participación de la cantante Enya en "Theme for
Aragorn and Arwen" y "May it Be", temas que le pertenecen y que
gracias a la buena dirección general del propio Howard Shore se integran
perfectamente al contexto de la banda sonora. En suma, si pocas obras (como lo hizo en
su tiempo el "score" de Star Wars) tienen la posibilidad de trascender
más allá de los films que las originaron, esta, por lo acertado de su
composición y la excelencia de su interpretación, merecería estar entre
ellas. Definitivamente, la mejor banda sonora del 2001.
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The lord of the rings - Por Fernando Pereyra. |
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Interpretada por: Edición 2001 Calificación: Play: 1: Lothlorien
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Desde que Howard Shore fue oficialmente confirmado para hacerse cargo de la música original de esta película, la opinión de los aficionados quedó dividida en dos grandes grupos: por un lado, quienes aprobaron la designación con confianza y entusiasmo, apostando al incuestionable talento del compositor; por el otro, aquellos que señalaron con recelo su falta de experiencia en el terreno de la fantasía aventurera. Pero ahora que el soundtrack está finalmente entre nosotros, la duda ha sido disipada. Para The Lord of the rings, Shore ha compuesto una partitura que se inscribe en la mejor tradición de las grandes bandas sonoras de Hollywood, en el tono majestuoso, épico y legendario de antaño. Una partitura sinfónico-coral donde el espíritu del complejo y maravilloso mundo de J.R.R Tolkien ha sido captado con notable intensidad, en un lenguaje tonal y accesible, aunque con una orquestación que no alcanza el elaborado virtuosismo de los mejores scores de los años 80' (señalemos no obstante que la misma fue realizada íntegramente por el compositor). Temáticamente, la obra está construida en base a cuatro motivos principales, todos de muy diferente carácter pero no demasiado originales en sí mismos. El primero, lúgubre y elegante, es un poco el que resume el espíritu oscuro que domina el score; nota más nota menos, variantes de la misma idea han sido usadas en el cine desde los tiempos de Bernard Herrmann. El segundo, de un característico sabor celta, representa a los hobbits y es lo suficientemente maleable como para funcionar en contextos graciosos, tristes o alegres. Un tercer motivo, usualmente a cargo del coro, identifica a los siniestros jinetes que sirven a Saurón, el señor de las sombras. Finalmente, no podía faltar la noble y arrogante fanfarria que acompañe a los héroes en su odisea. Por suerte, Shore no se conforma con las propiedades intrínsecas de sus materiales, sino que busca trabajar sobre ellos para sacarles el mejor partido posible en cada situación. De esta manera, la partitura depara momentos de gran deleite musical, de los que vale la pena destacar "Concerning hobbits" (encantadora y jovial elaboración del segundo motivo, donde destaca una instrumentación que incluye flauta de madera, violín solista y clave), "A knife in the dark" (con su pulsante ritmo marcial en cinco tiempos), "A journey in the dark" (verdadero descenso a los infiernos narrado con gran dramatismo musical por el coro y la orquesta), "The bridge of Khazan Dum" (una de las más logradas secuencias de acción, rítmica y percusiva, con una efectiva confrontación entre la música de los héroes y amenazantes pasajes que representan a sus enemigos) "Lothlorien" (que con solemne congoja rinde tributo a la "muerte" de Gandalf, en otra magnífica pieza para coro y orquesta) y "The breaking of the fellowship" (extensa recapitulación basada en el tema de los hobbits). Por no mencionar aquellos momentos brillantes que se esconden entre los otros tracks. Secuenciado de acuerdo a los acontecimientos del film, la estructura general se resiente un poco debido a que se establecen algunos campos de fuerte redundancia, como el que tiene lugar entre los tracks 3 y 8, en donde la mayor parte de los temas queda dominada por el primer motivo o por la cabalgata de los jinetes negros y su violento acompañamiento coral. En contraposición, The lord of the Ring ofrece una integración prácticamente perfecta entre la música de Shore y las dos canciones de Enya incluidas en el disco, que habla de un verdadero trabajo en conjunto en pos de un resultado coherente y homogéneo: tal es la simbiosis, que de no ser por la gran reverberación aplicada a su voz, al aporte de Enya hubiera pasado como parte integrante de la partitura de Shore. Como el aficionado probablemente ya sabe, este CD se presenta en dos ediciones que, aunque no difieren en el aspecto estrictamente musical, son distintas en cuanto a presentación y (lógicamente) precio. Para el coleccionista, la versión "limitada" ofrece un packaging de lujo, con un atractivo estuche en cuero y un voluminoso booklet con fotografías de la película, además de algunos tracks interactivos para correr en la computadora. Pero cuidado: si de coleccionismo hablamos la edición convencional también se las trae, ya que se han hecho varias impresiones con diferentes tapas (¿pretenderán que el aficionado las compre todas?). Por suerte, más allá de esta descarada operación de merchandising, lo que finalmente queda es la música. Una música que se impone por su calidad como uno de los mejores trabajos del 2001, y que desde aquí recomendamos fervientemente.
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Cinematracks es una página creada y preparada por Fernando Pereyra y Alejandro Sardu-Hevia. Rogamos citar la fuente en caso de reproducir parte del material. |
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