Minority Report - Por Fernando Pereyra.

 

Música compuesta y dirigida por: 
John Williams

DreamWorks 450385

Duración: 73'58"

Edición 2002

Calificación: C C C C  

Play:

1: Minority Report

 

* En 2001, también de la mano de Steven Spielberg, John Williams escribió la banda sonora para otro film ambientado en el futuro aunque de muy distinto carácter: A.I. La referencia no es anecdótica, ya que su partitura para Minority Report  es algo así como una mutación musical de aquella, donde el lirismo y la poesía fueron prácticamente pulverizados por una inyección de suspenso y adrenalina, conservándose en cambio intacto ese clima frío y oscuro que también formaba parte de la fábula protagonizada por el niño-robot. 

Se sabe: Minority Report no es cuento de hadas sino un thriller de ciencia ficción con toques de film-noir,  y  Williams nos ofrece entonces un trabajo más condensado, más homogéneo, mucho más visceral  que emocional, y también mucho menos arriesgado. Si en A.I el compositor nos maravillaba, por ejemplo, con una interesante apropiación de técnicas minimalistas asociadas al aspecto mecánico de ese universo de androides,  la trama de Minority Report y su contexto abrían el juego a la experimentación con medios electrónicos. Pero a la hora de expresar su pensamiento sonoro Williams opta una vez más por la orquesta sinfónica, reservando para el sintetizador y las posibilidades de la tecnología un discreto rol secundario, fundamentalmente de ambientación, siendo los instrumentos acústicos tradicionales (y con especial énfasis la sección de cuerdas) los que llevan adelante todo el peso de la partitura.

Las claves fundamentales de la música se obtienen a partir del primer track ("Minority Report", uno de los mejores momentos del CD) claramente dividido  en dos partes y donde Williams expone una representativa selección de varios fragmentos score. Sobre un estático colchón de cuerdas tocando en el registro grave, apoyadas por siniestros acordes del piano y un tenso repiqueteo de tambores,  trompeta y flauta cantan a dúo un laxo y enigmático motivo, al que responden rápidas figuraciones a cargo de cuerdas y  maderas. Estas figuras se convierten en ostinato, y en un dramático crescendo orquestal conducen la música hacia un tutti que se detiene abruptamente, dando paso a un nuevo y misterioso ostinato. La orquesta se toma unos frenéticos minutos en la exploración de este nuevo material y la aparición de una voz fantasmal ejecutada con el sintetizador establece un nexo hacia el regreso del primer ostinato. Luego de otro corte abrupto, vuelve el sintetizador y lo hace también el enigmático motivo melódico del comienzo. Tras una breve pausa, el carácter de la música cambia por completo, y a partir de las notas del motivo principal las cuerdas desgranan una bella y sentimental elegía que se extenderá durante los siguientes tres minutos hasta el final del track.  

El espíritu de los casi setenta minutos restantes de la banda sonora estará en un 80% marcado por la primera parte del track 1, mientras que la segunda sólo  regresará (y de manera textual), a la hora de los créditos finales bajo el título "A new beginnin". De esta manera, la segunda pista del CD, "Can You See", retomará el tenso repiqueteo de los tambores  y ese clima siniestro, acentuado ahora por una gestualidad más propia de la música de vanguardia. En "Pre-Crime to the Rescue" asistiremos en cambio a una amplia exploración del primer ostinato, intercalada con breves secciones de tipo incidental (a más de un aficionado, el estilo de esta pieza le recordará a pasajes de JFK). "Sean and Lara" marca el regreso del motivo melódico principal, sólo que en un contexto romántico y melancólico, ciertamente muy distinto al del primer track (posteriormente, esta misma idea recibirá un tratamiento más homogéneo en "Sean's Theme"). Por su parte, el ambiental "The Greenhouse Effect" introduce una impactante variación de la voz fantasmal, en este caso mediante la utilización de una voz femenina verdadera distorsionada electrónicamente. En la mayoría de los casos, estos tracks constituyen verdaderos highlights del trabajo.  

Párrafo aparte merecen los notables pasajes de acción incluidos en Minority Report. "Spyders" retoma el segundo ostinato que aparecía en el primer track, combinando momentos de un tenso frenesí con otros de carácter más incidental. "Everybody Runs" es uno de los enérgicos scherzos característicos del compositor, con dificultosas  líneas para los bronces, y "Anderton's Great Escape" una poderosa composición orquestal, de gran despliegue sonoro y una excitante complejidad rítmica. Curiosamente, el motivo melódico-rítmico que anima esta última pieza no es original: está tomado de la BSO de Harry Potter and the Sorcerer Stone,  donde pasaba desapercibido en medio de "The Quidditch Match" (puede encontrárselo con facilidad  a partir de los 3:45) 

A pesar de las múltiples virtudes de esta banda sonora, la sensación que se instala en el oyente luego de una escucha atenta es que carece de la fuerza y complejidad de Attack of the Clones, y de la ambición de A.I.  En este sentido, en lo que a sus méritos musicales respecta, pareciera estar  mucho más cerca del inobjetable oficio del que también hace gala Harry Potter. Williams es siempre Williams, pero como todo artista su obra presenta altibajos. En todo caso, que un score de gran calidad como Minority Report no se merezca figurar en la lista de sus "obras maestras"  nos da la talla de su excepcional talento.               

 

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