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Urban Leyends: Final Cut - Por Fernando Pereyra |
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Música compuesta y Interpretada por: Duración: 73'25" Edición 2000 Calificación: C C C |
* La idea del compositor sujeto a las exigencias y caprichos de directores y/o productores es uno de los tópicos más fuertes dentro del imaginario de la música de cine, donde conceptos como la libertad creadora del artista parecieran carecer de mucho sentido, habida cuenta de las limitaciones impuestas por el medio. Por esta razón, que un compositor acceda a la posibilidad de dirigir su propia película se nos presenta como un hecho tan insólito como poco frecuente, y resulta comprensible que dicha situación genere un amplio grado de expectativa.Urban leyends: final cut es la primera incursión de John Ottman en este doble rol, y lo cierto es que en lo referido a la labor musical el resultado no va más allá de una partitura correcta y sin mayores pretensiones, vacía de originalidad o personalidad propia, donde Ottman se limita a demostrar que maneja muy bien los recursos de su oficio. El trabajo es básicamente acústico y sinfónico. Está orquestado con el criterio de aprovechar todas las secciones instrumentales, aunque tiende inevitablemente a marcar el protagonismo de cuerdas y bronces en los pasajes más frenéticos. De tanto en tanto, el sintetizador contribuye a colorear la paleta tímbrica. Pero lo cierto es que pasa bastante desapercibido, al igual que una máquina de viento que se deja oír esporádicamente. De naturaleza tonal y armónicamente funcional, la música abarca desde suaves momentos de reposo hasta rítmicos cortes de acción, pasando por apropiadas dosis de suspenso y horror. Como sucede en la mayor parte de los discos organizados a partir de gran cantidad de tracks no existe una clara diferenciación entre los temas, y en el caso de las pistas más extensas ("The tower", "The scoring stage", "Final showdown") los bruscos cambios de carácter están a la orden del día. Una de las curiosidades que presenta Urban leyends: final cut tiene que ver con la apropiación (muy poco disimulada, por cierto) del motivo compuesto por James Newton Howard para Sexto sentido, y que aquí hace su primera aparición en "Meeting Trevor". ¿Casualidad? Difícil de creer. Aunque habría que ver la película para constatar si existe algún tipo de relación simbólica que amerite la inclusión de dichas notas... En fin: John Ottman no inventa ni descubre nada nuevo en esta banda sonora, que si bien no llega a satisfacer las grandes expectativas generadas por su prometedora gestación objetivamente está bien realizada y aventaja cómodamente a otras partituras escritas para películas de similares características. El disco concluye con dos canciones anodinas escritas por el director de la orquesta, Damon Intrabartolo, precedidas por una buena versión de la Marcha fúnebre para una marioneta, del compositor francés Charles Gounod (que oficiara de cortina en la serie televisiva Alfred Hitchcock Presenta), dirigida nada menos que por Lalo Schifrin.
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Cinematracks es una página creada y preparada por Fernando Pereyra y Alejandro Sardu-Hevia. Rogamos citar la fuente en caso de reproducir parte del material. |
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