Música compuesta por
MIKLOS ROZSA
Rhino / Turner Music
8527872
36 Tracks - 72:07 min.
Edición: 1996
Calificación: C
C C C C





( otros
discos )
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Ben Hur
por Jorge Luis Viera
Hollywood a fines de los años '50 necesitaba de nuevos formatos de espectáculos grandiosos, para que el público prefiriese ver películas en la pantalla grande y mantener así la magia del séptimo arte, inagotable y permanentemente sujeta a modificaciones para reinventar su meca comercial. Ésta fue la etapa más cara de su tiempo evolutivo: las escenas de masas y las de acción (en el caso de
Ben-Hur, todo rodado en los estudios Cinecittá de Roma donde también filmaba Federico Fellini) son espectaculares y están despojadas de los efectos especiales que poblaron a la moda impuesta por la nueva corriente de películas épicas que abusan de estos elementos tecnológicos.
El gran William Wyler se puso detrás de las cámaras como responsable de este ambicioso proyecto.
15 millones de dólares fue el costo final de la película, récord por aquel entonces, aunque sólo el primer año de exhibición en cines proporcionó 40 millones de ingresos en la taquilla. El rodaje y preparativos se prolongó durante 5 años y construir ciertos escenarios llevó todo un año. Una super-producción que acabo siendo rodada en un formato especial para intentar superar la calidad de imagen ofrecida anteriormente por
The Robe (música de Alfred Newman), primer film en el que se utilizó el
Cinemascope.
Ben Hur (1959) fue la cima del cine basado en hechos de la Antigüedad, que
se popularizó durante toda la década de los
'50 para hacer frente a la televisión y que propició que se pusiera de moda un género: el épico. Gracias a películas como
Spartacus de Stanley Kubrick, Cleopatra de Joseph L. Mankiewickz, al indudable aporte de directores como David Lean
(Doctor Zhivago, Lawrence of Arabia) y Cecil B. De Mille (The Greatest Story Ever Told, The Ten Commandments) mantuvieron vivo al género durante muchos años, adaptando historias bíblicas, acontecimientos históricos, personajes de leyenda o épicas monumentales.
En Ben Hur la cautivante fotografía hace uso de planos breves y muy breves, picados y contrapicados y de perspectivas amplias, en las que reúne más de
50 mil extras. La película tiene elementos bíblicos, porque aparece (siempre fuera de campo o de espaldas) la figura de Jesucristo, que no es un personaje central, pero sí fundamental en el relato que está basada en una novela de Lee Wallace y que fuera también adaptada en el cine mudo en 1925 por Fred Niblo.
La música de Miklós Rózsa es probablemente la mejor música bíblica jamás escrita.
Ben-Hur sin duda cuenta con una de las obras maestras, en cuanto a bandas sonoras se refiere. Es una de las partituras más impresionantes que se hayan hecho nunca, no sólo por su belleza musical, con temas como el de Judah
o el del propio Jesucristo, amén de sus imperiales marchas, sino también por la exquisita complejidad de su orquestación, en cuanto a cómo resuelve los problemas de unión de uno o varios temas.
Su compositor, Miklós Rózsa, posiblemente el mejor compositor de bandas de sonido históricas, es capaz de crear una música que llena la pantalla no sólo por su grandiosidad, sino por esa innata virtud que muy pocos compositores tenían: crear en composición con los trazos y rasgos más importantes de cada personaje un tema específico, que entreteje y enlaza con
otros temas principales, como el de Jesucristo o el de Messala. Sus matices de amor, odio, pasión, misericordia para un mismo tema, o varios a la vez, la hacen una obra única.
Ciertas escenas requirieron música antes de empezar a ser rodadas: una serie de danzas y marchas para escenas de banquetes y desfiles. Rózsa inició una labor de investigación, como la que ya había hecho en
Quo Vadis, que lo llevó hasta material musical griego, hebreo y oriental, y que empleó como inspiración para algunos de sus propios temas originales. Punto de partida formaron también espectaculares danzas africanas o beduinas.
Para desarrollar dos de los más bellos temas del score (el de Judah y el de su
madre) ambos fueron basados en melodías hebreas, al igual que el hermoso motivo con arabescos, que acompaña el regreso del protagonista a Judea.
Mayor problema representaba el material romano, ya que no existía indicio alguno de música de la época y Rózsa suponía que ésta debía de ser (como gran parte de la cultura romana) asimilación de la griega. Ya en
Quo Vadis, Rózsa se vio obligado a reconstruir su propia interpretación de la música
romana y esto le llevará a crear una especie de "subgénero" dentro de la música de Hollywood, por el que se haría célebre: la “marcha romana”.
Ben-Hur está plagada de este tipo de marchas triunfales (la entrada de Graco en Jerusalén, el desfile en Roma, la marcha que preludia la carrera de cuadrigas o la de la victoria final de Judah en el circo). Su función trasciende lo meramente diegético (no se trata de un sonido "realista", puesto que la música romana no podía sonar así, ejecutada por una orquesta moderna) y viene a ser un comentario incidental para reforzar la espectacularidad de
las escenas.
Además del espectáculo visual que muestra, Ben Hur es cine épico con corazón: una simple historia de venganza de
amor/odio (¿homosexual?), una relación pasional que generó diversas lecturas de conflicto por este dilema moral. Un film que habla sobre la rivalidad entre judíos y romanos, en la línea divisoria entre lo bueno y lo malo y las desdichas primero y la gloria después. La recreación de la Roma de época es fantástica y la mezcla de elementos como traición, amistad, rencor o esclavitud enriquecen el argumento vibrante en su relato y con gran fluidez narrativa, que contiene temas tan sugestivos como románticos, sombríos y tensos, en cuanto a la relación que establecen entre si sus personajes, centrándose en los aspectos humanos de los mismos.
Charlton Heston, excepcional en un papel consagratorio y con el que se le identificara por el resto de su carrera, encarna a
Ben-Hur con la furia y el coraje que le dan fuerza a un personaje de aspecto duro y recio. Cabe destacar, que durante muchos años
Ben Hur se mantuvo como la película más premiada en la entrega anual de los Oscar. Un
auténtico mito cinematográfico que salvó a la MGM de la ruina, popularizó a Heston, puso de moda un género e inmortalizó a Rózsa.
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