Cacería
por Iordan Stoitchkov
Mariano Nuñez West es
un jóven y talentoso compositor de origen argentino, quien desde hace un
tiempo reside y trabaja en Londres. Sus trabajos para el séptimo arte
destacan en diversos géneros e incluyen producciones como Moebius
(efectiva mezcla de suspenso y ciencia-ficción), Yepeto
(un drama de secretos y complicidades) y ahora Cacería
(también conocida en USA como Manhunt).
Si bien Cacería es una producción del 2003, no es hasta un
par de años después que la cinta se hace famosa, recorriendo los cines y
videotecas del mundo. Cacería es la típica película de
acción latinoamericana: realista y a la vez emocionante; con Luis Luque,
Juan Palomino y Claribel Medina en los papeles principales. En su
momento la crítica nacional acertadamente describió a la película como
una “revalorización del policial con el espíritu de Hitchcock”.
Pero lo mejor que tiene Cacería es su música original. Se
trata de un gran score de acción que, sin duda, podríamos calificar
como el mejor trabajo que Nuñez West ha realizado hasta la fecha. Ya que
estamos frente a una partitura para un film cuyos puntos fuertes son la
acción y el suspenso, desde el primer corte del disco, titulado “Llegada
a Redención”, el compositor introduce los elementos principales que
componen esta banda de sonido original.
En primer lugar, no podemos dejar de situar al bellísimo tema romántico,
asociado en líneas generales a toda escena dramática que lo requiera,
como así también a los momentos de afectos y de recuerdos entre los
protagonistas. La hermosa melodía es interpretada unas veces por piano y
otras por flauta, acompañados por un colchón de cuerdas sampleadas. La
escuchamos en varias oportunidades, como en “Arreglando la casa”,
“Reencuentro”, “Un caballo para el amigo”, o “Hablando de sus vidas".
Como segundo, encontramos un motivo musical de mucha percusión, que
pertenece precisamente a la acción en sí. De carácter muy agresivo y a
veces de ritmo cambiante, en general este percusivo motivo es escuchado
de manera clara en las escenas de violencia o persecuciones, como por ejemplo en
“Llegada de los cazadores”, “Masacre en el almacén”, “Comienza la
cacería”, o “Duelo”.
Intercalado entre los dos anteriores, encontramos un tercer motivo, que
es ideal para las escenas de suspenso. Dotado de sonoridades muy oscuras,
con acordes graves y efectos de notas largas, interpretados por
sintetizadores, este tercer motivo oscuro se revela mejor en pistas como
“Acoso policial”, “La guarida”, “Preparando la cacería”, o “El pasado
sombrío de Daniel”.
El compositor ha reservado lo mejor para los dos temas del final del
álbum, “Escena final” y “Créditos”, donde se logra el efecto más
dramático de la partitura, en una especie de “resolución tras la
tormenta”.
Resulta paradógico que
justo aquí es donde más se percibe la única falencia de esta banda de
sonido: el hecho de ser interpretada íntegramente por samplers. Si el
compositor hubiera tenido a su disposición una orquesta sinfónica
(aunque sea pequeña) los resultados obtenidos con su música hubieran
sido más efectivos todavía.
Tomando en especial consideración lo difícil que, a veces, resulta para
el cine independiente entregar productos de calidad, el buen trabajo de
Nuñez West en Cacería sobresale como una muestra de
alto nivel artístico. Aún con un pequeño presupuesto, cuando hay existencia de espíritu creativo y de talento nato, los resultados solos
salen a la vista.
De esta forma, Mariano Nuñez West se perfila como un compositor que
merece ser ampliamente reconocido y para quien el futuro depara grandes
logros en este difícil arte, que es la composición para cine.