Casino
Royale
por Iordan Stoitchkov
¡Bond… James Bond!
El agente secreto más famoso del mundo está de vuelta, una vez más, nada menos que en su vigésima primera película. Todos los elementos necesarios para la fórmula explosiva están presentes en el nuevo film: mujeres hermosas, armas, persecuciones, malvado excéntrico, martini
agitado no revuelto… Pero quizás el ingrediente más importante es la nueva cara de 007.
Cuando por fin se anunció quién interpretaría al nuevo Bond, los fans se mostraron escépticos, por un lado, pero esperanzados, por otro. Recordemos que tras el rechazo definitivo de Pierce Brosnan de encarar una vez más al personaje, durante meses se escucharon diferentes ofertas (entre ellas Clive Owen, Hugh Jackman e incluso Leonardo DiCaprio). Hasta que finalmente los productores eligieron a Daniel Craig, un actor con una lista relativamente corta de personajes secundarios, pero que destaca por su profesionalismo como actor y sobre todo por un detalle que lo diferencia: es rubio.
El título es Casino Royale, sugestivo y misterioso, como el
original de la novela de Ian Fleming, publicada allá por los años ’60. Los productores cinematográficos fueron muy claros con su nuevo objetivo:
presentar un Bond más amenazador y oscuro, desgarrado por conflictos internos, que muestre lo menos posible de escrúpulos y sentido del humor. En realidad, una definición más cercana a la descrita por el propio Fleming en su libro.
Pero anotemos, además, que ésta nueva versión no debe confundirse con aquél otro largometraje de 1967 con el mismo título, ya que
a pesar de estar basado en la misma novela del autor, el Casino Royale
del 2006 no tiene absolutamente nada que ver con la vieja y desastrosa comedia. Tampoco debemos confundir las referencias a la música original del nuevo film,
porque la misma se encuentra a años luz de los ritmos light de Burt Bacharach.
Un nombre que vuelve a la franquicia es el de David Arnold. Luego de John Barry, Arnold es el compositor que más títulos de
007 ha musicalizado hasta la fecha (Tomorrow Never Dies, The World Is Not Enough y
Die Another Day). La nueva música que David Arnold ha compuesto para
Casino Royale sigue los lineamientos establecidos en los títulos
anteriores: gran orquesta sinfónica, percusión electrónica diversa,
acción y dramatismo sin límites.
Si hiciéramos un paralelo entre todas las partituras de Arnold para Bond, podríamos decir
que (si bien todas poseen los elementos estilísticos mencionados) Tomorrow Never Dies
es la partitura más sinfónica y con algunas referencias
exóticas. The World Is Not Enough es la que posee la mayor
variedad de uso electrónico y rítmico. Por su parte, Die Another Day utilizaba un coro, pero sus melodías carecían del desarrollo temático de las anteriores. Finalmente, llegamos a
Casino Royale, sobre la que podemos decir que es la mejor hasta el momento, por varios motivos.
Porque Casino Royale recolecta los mejores aciertos de la estructura de los scores anteriores; utiliza la dosis justa de ritmos electrónicos que mezclados con la orquesta no la estropean; emplea unas orquestaciones
dramáticas más complejas que las otras; reintroduce correctamente los motivos jazz de la primera que se asocian al personaje mucho mejor que los sintetizadores; y además es el álbum más largo
entre todos.
Dicho todo esto, podemos apreciar claramente que David Arnold desarrolla su nueva banda de sonido de
Casino Royale alrededor de las siguientes melodías principales, a saber:
1. El nuevo tema principal, que el propio compositor ha denominado “You Know My Name”. Éste
es el nuevo tema que caracteriza a nuestro héroe principal, es muy típico de Bond, posee
acentos de jazz y una fantástica posibilidad de uso y re-uso en las formas más variadas. Lo escuchamos primero en “Nothing Sinister”, luego más desarrollado en “Blunt Instrument” y también citado en partes de “The Tell” y “Fall of a House in Venice”.
2. Dos temas románticos, referentes a las dos damas de turno. Uno es de carácter más dulce, llevado por el conjunto de cuerdas y posee claras reminiscencias a Barry, especialmente en la estructura del acompañamiento. Lo escuchamos en los tracks “Solange” y
“City of Lovers”. A diferencia del primero, el otro tema romántico
tiene un solo de piano, está compuesto en escala menor y, por ende, suena menos previsible. Podemos apreciarlo
por ejemplo en las pistas “Vesper” y “Death of Vesper”.
3. Un gran motivo de acción, incluyéndolo para las escenas del villano.
Este motivo, como toda la partitura, se caracteriza por largos momentos de base muy rítmica y movida. Aquí Arnold despliega todo su
gigantezco arsenal de percusión, desbordando acción y adrenalina a todo lo que da. De este estilo destacan sobre todo las pistas “African Rundown”, “Miami International”, “Stairwell Fight” y “The Switch”.
La sorpresa es que, al contrario de lo que estamos acostumbrados, en esta ocasión el álbum no presenta ninguna canción (suponemos dejada de lado
con los propósitos comerciales de poder editar un segundo álbum). El disco termina con una nueva rendición del
conocido tema original de James Bond, arreglado por Arnold y luciendo las capacidades del percusionista Pete Lockett.
Ciertamente algunos de los tracks de Casino Royale pueden dejar exhausto hasta el más fervoroso de los amantes de música de acción, especialmente luego de 74 minutos, pero son un excelente ejemplo de lo bueno que puede llegar a ser David Arnold haciendo gran música de acción. Especialmente tratándose de James Bond,
Casino Royale es un álbum extremadamente emocionante y
divertido.