Don't
Say A Word
por Iordan Stoitchkov
El compositor Mark Isham realmente no necesita presentación. Se ha hecho famoso por su música orquestal con reminiscencias al
jazz, convirtiéndose así en una de las voces más importantes de la música de cine de nuestros días. La calidad de sus soundtracks como
Cool World, The Cooler o The Black Dahlia, habla por sí sola.
No obstante, podríamos decir que su partitura para Don’t Say A Word (una cautivante cinta de suspenso con Michael Douglass como protagonista, que logra mantener con eficacia el juego entre realidad y mentira),
quizás clasifica en algún lugar entre Blade y The Net.
Empezando la reseña de este disco, debemos hacer una rápida aclaración para los admiradores del compositor. El álbum abre con “Heist”, un tema al mejor estilo
rock, con guitarras eléctricas, bajo, batería y afines.
Pero a no preocuparse, porque luego del cuarto minuto esto desaparece entre las tenebrosas voces de los cornos y la percusión. La música se transforma en “Elisabeth”, donde Isham demuestra sus capacidades como compositor dramático.
Un solo de piano, acompañado por cuerdas, nos presenta el carácter oscuro y triste de este
score. El motivo es acompañado luego por el coro de voces femeninas, el cual le agrega un aspecto que podríamos clasificar como “fantasmal”.
“Kidnapped” continúa con ese concepto musical recién descrito, pero le agrega percusión y más ritmo, siempre dentro de un marco bien tenebroso y donde podríamos decir que la orquesta se
luce con su interpretación.
En “Hart Island” el compositor sigue demostrando que sus habilidades no están atadas a una única expresión musical. La melodía comienza con una base rítmica llevada por los bronces y la percusión. Las cuerdas y el arpa se suman luego al tema y entre ellos aparece cada tanto el motivo con piano.
Al principio del corte “Subway” se retoma la línea rítmica, pero luego
reaparece el tema del coro fantasmal, en este caso mucho más fuerte y desarrollado.
Este álbum, que definitivamente es muy interesante, termina con “A Family”, donde el piano, las cuerdas y el coro se suman en un hermoso conjunto final, que recuerda algunas de las mejores obras del compositor.
La dedicación evidente que Mark Isham demuestra en la elaboración de la banda sonora de
Don’t Say A Word, también podría situarla entre una de sus mejores obras.
Don’t Say A
Word es un CD muy recomendable para los coleccionistas que gustan de la vasta obra de este importante
compositor.