Música compuesta por
JOHN
WILLIAMS

Concord / Universal
888072308565

19 Tracks - 77:50 min.

Edición: 2008

Calificación: C C C C

  

  

  

  

  

 

 

 

 

 

( otros discos )

 

 

Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull
por Fernando Pereyra

Finalmente, casi 20 años después de The Last Crusade, el aventurero más famoso de la cinematografía mundial está de vuelta entre nosotros. Y si el regreso del intrépido arqueólogo encarnado por Harrison Ford generó una enorme expectativa entre los fans de la trilogía… qué decir de la ansiedad con que el aficionado a las bandas sonoras esperaba esta nueva composición de John Williams.

En numerosas entrevistas, Spielberg expresó su deseo de recuperar el espíritu de los viejos films de la saga. ¿Sería finalmente Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull la oportunidad para que el Williams de los años '80, aquel de los grandes temas y las secuencias de acción con fuerte identidad melódica, resurgiera de las cenizas?

Conviene empezar diciendo que musicalmente, en estilo y técnica, The Kingdom of the Crystal Skull, está mucho más cerca de las viejas Indiana Jones de lo que los Episodios I, II y III lo estuvieron de la primera saga de Star Wars. Quizás porque el universo musical de Indiana Jones, inevitablemente ligado a la geografía, las historias y los personajes particulares de cada film, fue siempre más heterogéneo que el de Star Wars.

En el aspecto melódico, y además de recurrir a temas ya conocidos por el aficionado como “The Raiders March”, “Marion Theme” y el tema que identificaba al arca de la alianza, Williams presenta en The Kingdom of the Crystal Skull tres nuevos materiales:

“Call of the Cristal” desarrolla el tema que identifica a la calavera, básicamente un motivo de tres notas que se repite obsesivamente a la manera de un ostinato, orquestado con arpa, maderas y luego cuerdas, sobre el cual se despliega una lenta y sinuosa melodía, interpretada al principio por un instrumento electrónico cuya fría sonoridad recuerda un poco a una mezcla entre flauta y theremin, y que remite a “algo” más allá de este mundo. Una segunda sección de carácter igualmente hipnótico conduce, mediante un pausado, pero inexorable crescendo orquestal, hacia la suntuosa y melodramática recapitulación del tema.

“The Adventures of Mutt” es una brillante y divertida pieza de acción, en la línea de las clásicas composiciones de Williams para la saga, imbuida del espíritu de los viejos filmes de capa y espada y con reminiscencias de Hook. Un motivo heroico a cargo de cuerdas y cornos, alternado con joviales disonancias en las maderas, veloces cascadas de notas descendentes y la tintineante sonoridad del glockenspiel, definen el carácter valeroso y desenfadado del personaje que interpreta Shia LaBeouf.

Con una melodía oscura y sensual, presentada por saxofón y trompetas con sordina, “Irina’s Theme” resulta una pieza sugestiva pero al mismo tiempo inquietante. En un recurso típico de Williams, la melodía es expuesta por diversos instrumentos y en diferentes contextos, hasta llegar a su apoteosis en los violines. Luego de una oscura fanfarria de metales que evoca el aspecto marcial del personaje, la melodía regresa fugazmente y concluye en un acorde sutilmente siniestro.

Hasta aquí, la materia prima que servirá a Williams en la composición de su banda sonora. Pero a lo largo de los 77 minutos de música que dura esta edición discográfica, Indiana Jones and The Kingdom of the Crystal Skull tiene bastante más que ofrecer al aficionado a los soundtracks, incluyendo alguna que otra sorpresa.

Entre estas últimas cabe mencionar los casi 2 minutos de aires latinoamericanos en “The Journey to Akator”; la cita prácticamente textual, en “Hidden Treasure and The City of Gold”, de un tema perteneciente War of the Worlds; y el inesperado arreglo en el “Finale” de la clásica Marcha de Indiana Jones, al responder a la melodía de trompetas principal no con una imitación, sino con una variación de la misma que identifica al personaje de Mutt.

Más allá de esto, la parte más excitante del disco viene dada por los numerosos tracks de acción, cuyo número excede por mucho el promedio de la saga. Algunos de ellos están muy cercanos al estilo de los años '80, y otros decididamente en la línea actual del compositor, donde la melodía queda relegada por un mayor protagonismo de ritmo y texturas.

El risueño “The Snake Pit” y el más amenazante “A Whirl through Academe” podrían definirse como una mezcla entre “Tha Basket Chase” e “Indy’s Very First Adventure”, aunque el segundo no elude referencias al estilo hiper-quinético más propio del Williams actual, con sus acentos de flauta y xilofón, e intercala una divertida cita de la obertura “Festival Académico” de Johannes Brahms.

En “The Jungle Chase”, el hilo conductor viene dado por la colisión entre el Tema de Irina, convenientemente adaptado al contexto arrollador y militar de la pieza, y el de Mutt, que se apropia del heroísmo de Indiana Jones a través de esa fanfarria ligeramente alterada que, como ya se dijo, reaparecerá en los créditos finales.

Percusión, arpas, piano preparado, pizzicatos y diversos efectos en los instrumentos de viento confluyen para dar vida a uno de los mejores momentos del disco, el selvático “Grave Robbers”, que hacia el final remite al precipitado estilo utilizado por Williams en The Lost World. De similar impacto resulta el vertiginosos y disonante "Ants!", con sus loops, sus acentos marcados por los bronces y una bulliciosa rítmica irregular.

Dividido en dos partes, la primera de ellas construida sobre el tema de la calavera y la segunda otra rauda pieza de acción, “Temple Ruins and the Secret Revealed” progresa dramáticamente hacia un impactante final a toda orquesta. Una enérgica base rítmica a cargo de cuerdas y trombones, clusters, glissandos, notas velozmente repetidas en las trompetas, coros y acordes disonantes en los cornos hacen de esta pieza una de las mejores del disco.

Como es habitual en las viejas partituras de la saga, Indiana Jones and The Kingdom of the Crystal Skull concluye también con un “Finale” que se articula a partir de la Marcha de Indiana Jones y la recapitulación de algunos de los temas nuevos, siendo en este caso lo más destacado una variación ligera del Tema de Irina, casi a tono de comedia, que no aparece en ningún otro momento del disco.

Pese al innegable atractivo e incuestionable factura de esta nueva banda sonora, cabe señalar que quizás sólo “Temple Ruins and the Secret Revealed” está, en fuerza y originalidad, a la altura de los mejores temas creados por Williams para la trilogía.

Difícil tarea la de ponerse en el lugar de aquellos a quienes el nuevo Williams, el actual, el de bandas sonoras como Revenge of the Sith, War of the Worlds, Minority Report e incluso The Lost World les resulta una sombra del Williams de ayer. ¿Pueden esos aficionados comprar este disco con la esperanza de ver satisfechas sus expectativas?

Probablemente no. Y así lo han expresado ya muchos de ellos en diversos foros y listas de correo dedicados a la música de cine. En cualquier caso, corresponde poner las cosas en su justa perspectiva: John Williams sigue siendo, hoy por hoy, el compositor de bandas sonoras que mejor partido le saca a la orquesta sinfónica, el que más aprovecha ese rico universo de timbres, colores, texturas y efectos dramáticos que pueden lograrse con un organismo de 100 músicos.

Es entonces al oyente capaz de extasiarse con una escritura compleja, sutil y refinada en los detalles, a quien recomendamos este disco.

 

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