Música compuesta por
ALAN SILVESTRI
Varése Sarabande
302 066 778 2
35 Tracks - 55:53 min.
Edición: 2006
Calificación: C
C C 1/2




( otros
discos )
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Night
at the Museum
por Gustavo
Kucharczyk
El actualmente prolífico director de comedias Shawn Levy realizó una excelente labor para el film
Night at the Museum (2006). Relatar con un tono leve de comedia una película netamente de aventuras al mejor estilo
Jumanji (1995) fue todo un logro, más allá de que el protagonismo del genial Ben Stiller garantizaba una comedia familiar.
Pero antes de abocarnos a la tarea de analizar su composición musical, sepamos que originalmente la película iba a ser dirigida por uno de sus productores ejecutivos: Stephen Sommers. También recordemos que en un principio su banda sonora la iba realizar el bastante utilizado John Ottman, quien por problemas de tiempo no pudo asumir el compromiso. Lo que hubiera salido de su galera nunca lo sabremos, pero con un compositor con tantos altibajos en su carrera, es de esperar que la decisión final a la hora de su reemplazo fue la más acertada.
Y henos aquí que, un poco gracias a su gran talento y un poco gracias a los contactos con Sommers, entra en escena quien sería su compositor definitivo: el mágico Alan Silvestri. Hagamos un poco de historia y recordemos de antemano que Silvestri ha colaborado bajo la dirección de Sommers (hasta ahora) en dos oportunidades:
The Mummy Returns (2001; asumiendo el encargo cuando el maestro Jerry Goldsmith decidió no trabajar en la secuela) y
Van Helsing (2004), y podríamos agregar que la labor del compositor superó ampliamente la del cineasta.
Realmente la elección de Alan Silvestri para este tipo de films es perfecta, ya que
Night at the Museum recorre en forma acelerada todas las variantes que una cinta de aventuras y comedia debe tener: momentos épicos, heroísmo acentuado, carreras contra reloj, partes con cierto dramatismo burlón y diversión infantil, todo matizado con los típicos clichés de las tiras cómicas.
La edición que nos presenta Varése Sarabande es muy correcta; con la típica y precisa información sobre la composición orquestal, el “track list” que es bastante largo, ya que cuenta con 35 temas, los cuales en general duran un minuto o dos y las fotos clásicas del film. La orquesta estuvo a cargo de Conrad Pope, y en menor medida de David Slonaker y John Ashton-Thomas, quienes dirigieron la gran y famosa
Hollywood Studio Symphony, incluyendo también un coro como soporte y fuerza en algunos tramos de la partitura.
Para comenzar el análisis, diremos que la mayoría son temas encadenados (maldita moda que no permite la audición aislada de cada tema o que, en este caso, dividen a un tema largo en varios cortos) van describiendo a la perfección las distintas situaciones que viven los protagonistas dentro del museo. Es más, el que haya visto la película, al escuchar el disco, bien recordará cada momento de la misma.
La edición comienza con el tema principal (“Night At The Museum”) que es un corte mágico, algo esotérico, muy al estilo de
Jumanji de James Horner (por momentos, la banda sonora tiene algunas similitudes con varias obras de este compositor); describe muy bien y hasta uno se lo imagina al escucharlo, el andar de noche por los pasillos anchos, semi-oscuros y silencios de un museo, como un recorrido virtual con la mente, los coros portentosos y el ritmo de “andar” que marcan las percusiones, bien ayudan a la sensación antes descripta.
Los temas 2 y 3 (“One of Those Days” y “An Ordinary Guy?” respectivamente) destilan simpatía y describen una situación rutinaria. Con una especie de puente imaginario, el tema principal continúa en el corte 4 (“Tour Of The Museum”) ahora algo mas sombrío y siguiendo el mismo patrón del anterior, uno puede imaginarse cada stand de exposición del museo.
Una ráfaga de mágicas campanitas nos introduce en el tema 5 (“Civil War Soldiers”) que, lejos de ser un corte bélico, es un tema con un movimiento casi de acción más de estilo clásico. El pequeño tema 6 (“Out Of Africa”), que está más orientado al estilo de
Mighty Joe Young de Horner que a la famosa composición de John Barry, da paso al tema 7 (“Meet Dexter”) muy jocoso y simpático ya que es el corte dedicado al monito que aparece en el film.
Luego vienen cortes con cierto misticismo por momentos y con algo de comedia por otros, pero siempre manteniendo ese ritmo que mezcla en forma de cóctel musical la acción, lo épico, la ternura y lo gracioso. Ya el tema 11 (“The Iron Horse”) es estilo western con momentos de trompetas y violines muy a lo
Predator o Back to the Future (ambos maravillas clásicas de Silvestri), el siguiente tema (“Saved By Teddy”) sigue con el estilo clásico de Silvestri para devenir en algo mas heroico.
Se continúa con temas más suaves, con algo de viejas glorias y simpatía que acompañan los eventos. Sigue el corte 17 (“Study Up On History”) que es el
main theme tocado de una forma suave y más urbana, y el tema 18 (“Teddy Likes Sacagawea”) típico corte mas romántico, con violines que marcan la situación y un piano que le da serenidad al momento. El resto de los temas son, como antes, cortes que denotan una situación hilarante dentro de otra de acción.
En el corte 22 (“Show You What I Do”) se interponen coros ominosos, lúgubres para dar lugar al tema principal triunfante y así adquirir un ritmo de relax. Luego el ritmo se vuelve a oscurecer durante el tema 23 (“Tablet Gone”), pero sin perder el sentido de la aventura. La acción pura, a la excelente manera del compositor, toma vuelo en el tema 25 (“This Is Your Moment”).
El corte 27 (“Tire Take Down”) en forma maestra combina lo sinfónico con ciertas notas electrónicas (como bien lo podría hacer John Powell). Para el corte 29 (“Stage Coach”)
Silvestri retoma el tema épico y cargado de tensión en uno de los mejores cortes del álbum, con partes que realzan momentos de gloria, al igual que en el siguiente tema 30 (“Teddy In Two”).
Para los últimos cortes del disco, tenemos un mix de los temas antes expuestos, con momentos excelentes como los coros de gloria del tema 33 (“Heroes Return”), o cuotas de heroísmo o cierre de la cinta, como el último tema 35 (“Full House”).
En definitiva, no será la gran banda sonora de Alan Silvestri, pero es bueno ver editado un trabajo suyo en forma completa y sin canciones, no como pasó en su anterior y sublime obra, la vapuleada por los sellos editores
The Polar Express. Silvestri en Night at the Museum nos regaló momentos muy buenos y con ciertas reminiscencias a sus anteriores trabajos, pero con algunas cuotas menos de pomposidad ya que así lo requería la película.
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