Transformers
por Gabriel Ascierto
La primera serie de
robots Transformers, conocida como Transformers G1 (Generación 1), data del año 1984, una co-producción entre Japón y Estados Unidos. Detrás de ella se encontraba y se encuentra
Hasbro, conocida sobre todo en el mundo de los juguetes, que se apoyó en compañías americanas y japonesas como
Takara o GIG, para desarrollar desde su estreno una gran horda de
merchandising, que aún perdura hasta el día de hoy.
Pero es que Transformers G1 no fue la única serie de anime, ya que aparte de una película, posteriormente llegó
a una segunda serie (Transformers G2) y otras muchas, años más tarde, como
Transformers Head Masters, Beast Wars o las más recientes
Transformers Armada, Transformers Energon y Transformers Cybertron, todas ellas emitidas prácticamente en todo el mundo, con mayor o menor éxito.
Steven Spielberg que, en algunas entrevistas, mostró interés en desarrollar
Transformers, así como también dijo que le seria de gran agrado realizar algún día
Robotech, se unió a Jerry Bruckheimmer y juntos entre el año 2003 y el 2007 comenzaron a delinear lo que
sería otro éxito de taquilla.
¿Por qué? Porque son tiempos en los que las ideas nuevas no abundan y porque si hay algo que Spielberg y Bruckheimmer saben muy bien es que, desde hace mucho tiempo, todos necesitamos algo que nos recuerde lo felices que fuimos en nuestra infancia; porque las nuevas generaciones pueden ser arrastradas por su padres; porque los niños no pueden contenerse frente a un robot que te da la posibilidad de hablar con él, modificar su estructura y destruir todo a su paso (sino pregúntense cuáles juegos electrónicos son los mas vendidos).
Es tan simple como eso, tan efectivo como eso. La idea de una película
a la que, gracias a lo inventado por George Lucas, le podemos agregar juguetes,
DVDs, etc. Un gran negocio.
A esto siempre hay que acompañarlo bien, estos dos grandes productores no dejan nada al azar. Es ahí donde también aparece la banda sonora. Por supuesto que primero dotaron a la historia de un joven amante de los autos (difícil que no lo haya) y de una hermosa chica a quien conquistar y llena de misterios. A esto le agregamos algo de Rock, y tenemos el principio de un gran éxito.
Pero, una banda sonora tiene que tener un score, y el score tiene que adecuarse a todo lo anteriormente dicho, para lo cual llamaron a un compositor que de a poco se involucró con Bruckheimmer y el director elegido. Habiendo trabajado en varias oportunidades con Trevor Rabin, Mark Mancina, Harry Gregson-Williams y el compositor preferido de Bruckeheimmer, director musical de
Dreamworks: Hans Zimmer. El elegido fue Steve Jablolonsky.
Cuando Bad Boys 2 fue abandonada por Mancina en desacuerdo con la idea de componer al lado de un personaje del Hip Hop, Jablonsky apareció en escena junto a Rabin.
The Island fue su primer paso solo, junto a Michael Bay (el director de
Transformers) y así Jablonsky entró en Transformers, inundado de toda idea de Bruckheimmer, quien cuando puede, casi siempre, obliga a usar un
temp track, siempre de algo hecho por Zimmer. Esta vez fue más de uno, pero de varias películas, en las que Jablosnky trabajo.
Batman Begins, Armageddon, y la propia The Island fueron la base, para un
score efectivo, que acompañase a las máquinas y a las imágenes netamente creadas para un público adolescente, infantil y a la memoria de sus padres.
Transformers es una mezcla de esos tres scores, que genera familiaridad, emoción, sensación de movimiento permanente. Las transformaciones solo son un acto de efectos especiales extraordinarios y de efectos de sonido. La música de Jablonsky es elocuente, trata de ser heroica y emotiva (ahí es donde siempre entran las cuerdas y los coros, elemento que tiene privilegio a la hora de mostrar nostalgia en un
score hecho por Jablonsky, Rabin o Zimmer) para los Autobots (los buenos), y oscura (utilizando temas lánguidos y trágicos) para los
Decepticons (los malos), en forma muy definida.
Cada track de Transformers es una muestra exacta de que unos son buenos y los otros malos, que hay soldados que son héroes, a pesar de su humanidad
(“You're A Soldier Now”,
“Sam on the Roof”). Eso lo describe todo, sin complicarse, solo siendo parte de lo que vemos, una historia emotiva llena de nostalgias y recuerdos, mas que de bondades fílmicas.
Para no perderse: “The All Spark”, uno de los temas más efectivos del disco. Y por supuesto, los temas que ayudan en los momentos de máxima acción:
“Soccent Attack”, “Downtown Battle” y “Optimus Vs.
Megatron”.
Para destacar: el tema del Escorpión que se repite aceleradamente en la película a la orden de
“Autobots, Roll Out!”, un clásico de los viejos tiempos de los Mediaventures, donde con una marcha hecha de dos notas que va creciendo en volumen, nos transporta hacia un Hollywood que nos quiere dar siempre, a pesar de todo, un final
feliz.